BURKA
Lérida y Toledo reabren el debate sobre la multiculturalidad en España
Por Javier M. Fandino
3 min
Sociedad30-05-2010
¿Deben adaptarse los inmigrantes a los valores de su país de acogida? Lérida se ha convertido en la primera ciudad del Estado en prohibir el uso del burka y del niqab en todos los edificios municipales. Mientras que algunos hablan de falta de tolerancia, otros argumentan el respeto a los valores culturales de su país. Francia, Gran Bretaña y Australia ya se han enfrentado con problemas similares y han llegado a la misma conclusión: son los inmigrantes los que deben adaptarse a sus valores.
No se podrá llevar burka o niqab en cualquier edificio municipal de Lérida. La ciudad catalana ha sido la primera del Estado en vetar el uso de estas dos prendas musulmanas en todo tipo de estructura dependiente del Ayuntamiento y ha reabierto el debate sobre el problema del pluralismo cultural en España. Los límites entre tolerancia y respeto a la cultura tradicional de una nación están cada vez menos claros y los primeros ministros de países como Francia, Gran Bretaña y Australia ya han dejado claras las directrices que deben adoptar sus Estados: son los extranjeros quienes deben amoldarse a sus valores culturales. El predecesor a David Cameron como primer ministro británico, Gordon Brown, reconoció en unas polémicas declaraciones al diario londinense The Times que "son los inmigrantes los que deben adaptarse a los valores británicos". El premier británico tuvo que encarar el tema de la inmigración ante las elecciones generales realizadas el pasado 6 de mayo y aseguró que el "único mensaje" que tenía a todos aquellos extranjeros que no respetasen "los valores y estilo de vida británicos" era que"no son bienvenidos" en su país. Brown se mostraba partidario de una política que ya puso de manifiesto cuatro meses antes el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, quien aseguró en una tribuna publicada en Le Monde que la globalización estimula a las naciones a aferrarse "a las propias raíces". En su artículo, Sarkozy se manifestó de acuerdo con una política laica de "tolerancia a todas las religiones", aunque reconoció la profunda herencia cristiana de su país. Por ello, el presidente de la República reconoció que el Islam "deberá encontrar vías para insertarse sin violencia en nuestro pacto social y cívico, pero sin renegar de su fondo". No obstante, esta línea de pensamiento no es exclusivamente europea. El ex-primer ministro de Australia, John Howard, afirmó en el año 2008 que "los que tienen que adaptarse al llegar a un nuevo país son los inmigrantes, no los australianos". Howard aseveró que en Australia siempre se "tolerarán sus creencias", puesto que el carácter de su cultura se ha forjado sobre siglos de luchas de hombres y mujeres que fueron a su país en busca de libertad, "pero tienen que aceptar las suyas para vivir en paz y armonía junto a ellos". Una reina de origen magrebí Lérida no es la única provincia española que se ha visto sacudida en los últimos días por el debate de la multiculturalidad. Hace poco más de tres semanas, Yasmina, una niña de 15 años de ascendencia marroquí nacida en Chozas de Canales (Toledo), fue nombrada reina de las fiestas consagradas al Cristo de la Misericordia y parte del pueblo no ha visto con buenos ojos que sea una joven de origen musulmán la protagonista de la celebración cristiana. El origen del conflicto se encuentra en la decisión del Ayuntamiento de exponer la multiculturalidad del municipio. El sacerdote de la localidad, Juan Manuel Uceta, asegura que "en el proceso de elección no participó ni la parroquia del pueblo ni ninguno de los 750 miembros de la Hermandad", sino el propio Ayuntamiento. El resultado fue la elección de la niña musulmana como "reina de las fiestas" y como damas de honor a una joven de origen sudamericano y otra de etnia gitana. El párroco asegura que no es un problema de multiculturalidad. En realidad, "se encontraron en el libro de fiestas con una chica de cada raza, y no conciben una fiesta religiosa cristiana con una reina musulmana". Por ello, "propuse que no participase en la misa y sí en los actos civiles de las fiestas", matizó.





