VERTIDO DE PETRÓLEO
La operación 'top kill' fracasa en el Golfo de México

Obama visita los daños del vertido en la costa de Louisiana (FOTO: Casa Blaca/Pete Souza)
Por Rocío Linares
2 min
Internacional29-05-2010
Cuarenta días continuos vertiendo crudo. La plataforma Deepwater Horizon está arrojando al mar el mayor vertido de la historia de Estados Unidos. Los intentos de sellado fracasan y el caudal queda fuera de control. Las tareas han comenzado de nuevo después de un último vertido de 16 horas de duración durante la pasada madrugada. Se agotan las esperanzas mientras la mancha negra no para de crecer.
Doce horas críticas de espera. El último tapón de barro, de hasta 25.000 kilos, tenía la función de cortar el orificio por el que emanan miles de barriles de petróleo al medio ambiente. Un tránsito constante e incontenible extendido a lo largo de 160 kilómetros de la costa de Luisiana. La mezcla de arcilla, gravilla y químicos tiene una densidad del doble que la del agua y estaba pensada con la función de realizar un primer corte para el posterior sellado con cemento. Por unas horas se detuvo la salida y se dispararon las esperanzas. Rápidamente se corrió la voz de que el “acongojante” vertido, según Obama, estaba al fin controlado. Sin embargo, más tarde se conocía que los materiales inyectados con máxima rapidez y presión, se escapaban al tiempo que el petróleo alcanzaba la masa marina. El director general de operaciones de la compañía, Doug Suttles, ha pedido “disculpas por la falta de información” sobre el trascurso de la operación y ha aclarado que es necesario “reajustar lo que estában haciendo para poder introducir más lodo en el interior del pozo\". El decepcionante resultado está justificado por la profundidad a la que se encuentra la planta petrolífera. 1.500 metros bajo el nivel del mar escapan a los planes rutinarios para cegar pozos. Después de otro intento fallido, el tercero de los planes técnicos, tienen previsto poner en marcha nuevos planes catalogados de mayor precisión y eficacia. El próximo será el denominado junk shot que en base a la circulación de diversos materiales en el interior del tubo y a altas temperaturas, espera bloquear la circulación de crudo o al menos dificultarla. Los expertos opinan que la solución definitiva estaría en la construcción de un pozo de alivio. Un proyecto que tardaría meses en finalizar, según cálculos, no estaría acabado hasta mediados del mes de agosto. La situación por el momento es insostenible por las innumerables pérdidas está causando el vertido. De momento 800.000 litros de petróleo diarios aproximadamente y según estimaciones oficiales, nadan en las aguas del Golfo de México. Existen discrepancias entre las cifras de vertido de la empresa British Petroleum (BP), que oscilan los 5.000 barriles diarios, a las del Servicio Ecológico de EE.UU que certifican una cantidad casi cinco veces mayor, entre 12.000 y 25.000. La última catástrofe de esta categoría y dimensiones ocurrió hace 21 años. El petrolero Exxon Valdez sufrió un accidente en Alaska en 1989 y escupió el combustible equivalente a 257.000 barriles. Calculadora en mano y haciendo cuentas, en estos momentos, la catástrofe del Deepwater Horizon casi duplica esa cantidad. No obstante, la empresa responsable no hace declaraciones al respecto. Se mantiene la esperanza en la lucha contra el lodo.





