PRIMERA DIVISIÓN
Temporada en blanco del Madrid pese a los 250 millones
Por LaSemana.es
4 min
Deportes16-05-2010
El Real Madrid cerró la primera temporada de su segunda era galáctica, la del regreso de Florentino Pérez a la presidencia, con cero en el casillero de títulos conseguidos. Los blancos completaron la mejor actuación de su historia en la Liga, al sumar 96 puntos, pero ello no fue suficiente para doblegar a un Barcelona sublime. El sexto año consecutivo cayendo en los octavos de final de la Liga de Campeones y el desastre copero contra el Alcorcón sellaron el fiasco de los merengues en una temporada en la que se habían gastado más de 250 millones de euros en refuerzos.
La vuelta al sillón de mando de Florentino Pérez reportó hasta ocho caras nuevas a la primera plantilla y trajo consigo la apuesta por el chileno Manuel Pellegrini como director de orquesta, a instancias del director deportivo y hombre de confianza Jorge Valdano. La idea grandilocuente de Florentino repitió las constantes de su última aventura, que acabó con salida por la puerta de atrás. El lema de “Zidanes y Pavones” volvió por sus fueros, con el único debe del rendimiento de estos primeros, pues sólo Cristiano Ronaldo estuvo a la altura. El portugués ha sido, sin duda, el líder del vestuario en este Real Madrid en el que sus pesos pesados han ido perdiendo relevancia. Raúl González pasó de "titularísimo" a "suplentísimo" y José María Gutiérrez, Guti, anduvo más tiempo preocupado de sus lesiones y escarceos que de su juego. Ambos, presumiblemente, dejarán el club de su vida esta temporada, dando paso a la nueva generación. El futuro es ahora de Ronaldo, quien se ganó pronto el cariño de la afición. El luso, criticado en cada campo de España por su vehemencia, finalizó la temporada con 27 goles en Liga y siendo el principal salvador de un equipo al que le costó encontrar la colectividad. El resto de fichajes de la era post galáctica apenas dieron frutos. Ricardo Izecson, Kaká, desesperó a la complaciente grada de Chamartín y se mantuvo alejado del equipo por una pubalgia que le impidió sumar hasta el tramo final liguero. El brasileño cedió su sitio en favor de un Rafael van der Vaart que acaparó más focos de los previstos, pues empezó el año condenado el banquillo y acabó convirtiéndose en el hombre clave de la resistencia blanca en la Liga. Kaká, el ojito derecho de Florentino, no fue el del Milan y sufrió el mal de la adaptación, el mismo al que pareció añadirse Karim Benzema. El galo, lastrado por las lesiones y el gran año de Gonzalo Higuaín, fue un suplente de lujo y casi nunca formó parte del once tipo de Pellegrini. Ello le costó el Mundial, al que no fue convocado con Francia, y el ver cómo su antiguo equipo, el Lyon, eliminaba al Madrid y alcanzaba al fin unas semifinales de la Champions. De las nuevas incorporaciones, sí cumplieron Raúl Albiol, Álvaro Arbeloa y Xabi Alonso; y lo hicieron a un buen nivel. No tan acertado estuvo Esteban Granero, quien regresó del Getafe por la necesidad de seguir el modelo culé e incorporar canteranos a la plantilla. Alcorcón, Lyon y Barça, los ‘ogros’ Los 96 puntos logrados en Liga, récord en la historia del club, no han impedido las críticas a un equipo que tiene, por defecto, la obligación de compararse con el Barça para establecer su estado de ánimo. El buen fútbol de los catalanes y la alegría que ha inyectado Pep Guardiola a los suyos no ayudaron a un Madrid que tiró de casta en buena parte de la Liga. Equipos como Osasuna, Sevilla, Atlético de Madrid, Zaragoza y Athletic destaparon las vergüenzas madridistas, pero acabaron sufrieron la reacción merengue antes o después y vieron cómo, a falta de argumentos futbolísticos, el Madrid tiraba de fe y pegada para resolver sus partidos. El gran lastre de los de Pellegrini fue que en los partidos a vida o muerte no estuvieron a la altura, se achicaron y dejaron solo a un Ronaldo voraz como pocos. En la Copa y la Champions hincaron la rodilla ante rivales de nivel y categoría inferior. El primero fue el Alcorcón, de la Segunda División B, cuando la temporada estaba todavía cocinándose. El equipo del Sur de Madrid dio la primera estocada a los blancos con un histórico 4-0. Fue el primer toque de atención, con el que se dejó de hablar del tan mencionado triplete. Pero luego llegó el Lyon y empató en el Bernabeú para dejar fuera a un equipo adormilado. Por sexto año consecutivo, el Madrid tropezaba en la misma piedra y encomendaba toda la temporada al título de Liga. Un trofeo que no llegó porque los blancos demostraron su inferioridad en los dos encuentros contra el Barcelona, que ganó ambos y dejó al aire que los millones no son sinónimos de éxitos.





