PRIMERA DIVISIÓN
El Barcelona de los récords prolonga su mandato en la Liga

Los jugadores celebran el triunfo tras derrotar al Valladolid en su estadio (FOTO: F.C. Barcelona)
Por LaSemana.es
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Deportes16-05-2010
El Barcelona se coronó campeón de la Liga más exigente de la historia. Los azulgranas cumplieron con su misión de doblegar al Valladolid en la última jornada y levantaron el título de los récords a costa de un Real Madrid que despide el año sin títulos pese a sumar la mayor cifra de puntos de su historia. Y lo hizo porque el Barça acabó con la estratosférica cantidad de 99 puntos, guiado por un Leonel Messi espectacular y confiado a la filosofía de juego de Pep Guardiola, que le ha brindado también esta campaña la Supercopa de España, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes.
El título más meritorio de la historia aguardó hasta el último suspiro para conocer a su dueño. Barcelona y Real Madrid batallaron como dos auténticos colosos a lo largo de todo el año para acabar resolviendo la Liga en una última jornada vibrante en la que el conjunto azulgrana no perdonó al Valladolid, que hubo de descender a Segunda. Blancos y azulgranas destrozaron prácticamente todos los récords existentes. Acabaron el año con 99 y 96 puntos respectivamente, las dos mayores cifras de la historia. Adelantaron al tercer clasificado, el Valencia, en una treintena de puntos. Y además lograron el mayor número de victorias, 31 ambos. Uno de las pocas estadísticas que se les resistió fue la de goles, aunque se quedaron muy cerca de los 107 marcados por el Madrid en la temporada 1989/90. El Barcelona de Guardiola sumó su cuarto título de la temporada, aunque los otros tres, la Supercopa de España, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes, fueron consecuencia de su brillante 2006, en el que ganaron todos los torneos que disputaron. Este año los azulgranas hincaron la rodilla en el torneo del K.O. contra el Sevilla, brillante en la Copa como irregular en la Liga, y se toparon en la Champions con el correoso Inter de Milán de José Mourinho, que apeó a los catalanes con una lección táctica. Ello impidió a los de Guardiola emular el triplete del pasado año. Aunque en la Liga sí volvieron a demostrar todas sus virtudes. El Barça dominó el campeonato liguero con autoridad, pues fue líder en 28 de las 38 jornadas disputadas. Sólo en noviembre pareció atravesar un ligero bache en su juego, mermado por algunas lesiones. Pero desde entonces su fútbol recuperó el brillo con el que había enamorado a medio planeta. Leo Messi se erigió en el líder de la gran temporada azulgrana. El argentino logró el Pichichi y la Bota de Oro (trofeo que se concede al máximo goleador de Europa) al marcar 34. Pero por lo que más destacó fue por su liderazgo y su capacidad para sacar a su equipo de cualquier tipo de apuro. Messi marcó los goles decisivos, y Xavi Hernández dio los pases más cruciales, los que permitieron resolver los partidos más complicados. El mediocentro fue la brújula del equipo tanto en el juego, como en el aspecto anímico, pues llegó a jugar lesionado el tramo final del campeonato para que no se escapara el título. Un equipo casi perfecto El argentino y el español fueron los guías el Barça campeón, pero muchos otros factores influyeron para coronar a este equipo. Empezando por la portería, Víctor Valdés completó la mejor temporada de su historia y se llevó el trofeo Zamora, al recibir sólo 24 goles. Pero su mérito hubo de compartirlo con la sólida defensa. Carles Puyol, a sus 32 años, vivió una segunda juventud y completó una de sus mejores campañas. Gerard Piqué alcanzó la madurez y se erigió en un líder en todos los sentidos. Daniel Alves rindió, como siempre, a un nivel superior. Y jugadores como Pedro Rodríguez y Sergio Busquets dieron un paso adelante para consolidarse como titulares. La única decepción fue el gran fichaje veraniego, Zlatan Ibrahimovic, que no acabó de demostrar su gran calidad, aunque marcó goles decisivos, como los que le endosó al Real Madrid o al Arsenal. Con esas armas, el Barça fue una máquina de jugar al fútbol. La filosofía de toque, paciencia y dinamismo que había impuesto Guadiola la pasada campaña quedó reflejada en cada partido. Con los deberes tácticos ya hechos, el gran mérito del técnico esta temporada ha sido el alimentar el hambre de títulos y la ambición de un equipo que ya lo había ganado todo. Fue clave también su ejercicio de autoridad al sentar a pesos pesados como Thierry Henry, en el ocaso de su carrera, e Ibrahimovic, cuando éstos no estuvieron finos. Y, en el lado opuesto, acertó al depositar su confianza en jugadores teóricamente secundarios, como Bojan Krkic, Maxwell Cabelino o Jeffrén Suárez, que acabaron siendo muy importantes para lograr el título. Con esas armas, el Barça espera seguir sumando la próxima temporada, aunque Florentino Pérez está empeñado en lo contrario. Las elecciones de este verano en Can Barça también pueden variar el rumbo de un equipo al que pocos dudan en señalar como el mejor del mundo.





