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TOROS

Rafaelillo malogra una puerta grande con la espada

Por Almudena HernándezTiempo de lectura1 min
Espectáculos10-05-2010

Rezaba el programa de mano que se había convertido en "un consumado especialista de las corridas duras", como si para ciertos toreros hubiese elección. Perra profesión la de torero. A algunos, ahí está el Cossío, la mala suerte y otras circunstancias les obligan a elegir entre cortarse la coleta, enfundarse el terno de plata o torear poco, donde y lo que le digan. En 2009 Rafael Rubio Rafaelillo hizo 22 paseíllos.

Y el primer domingo de la isidrada, el "mundial" del toreo afirman, le esperaban los toros de Dolores Aguirre, que según el mismo programa de mano ponían "la nota emotiva de la tarde". Pues no señor. El sentimiento y los atributos los pusieron los caballeros que vestían de luces sin las idem, taquígrafos ni agencias de comunicación de comparsa que se están poniendo de moda. Por ejemplo, el citado Rafaelillo estuvo a la altura de la primera plaza del mundo, donde pudo cortar tres orejas de no marrar con la espada. También el usía se hizo el remolón al sacar el pañuelo para un torero que demostró un buen hacer con los de su lote. Aún así, como sin goles no se gana el partido, es un torero a tener en cuenta para las posibles sustituciones que pudieran surgir en este mes de toros recién inaugurado. Dios no lo quiera, pero las habrá. Lo peor de la corrida de Aguirre se lo llevó José Miguel Pérez Joselillo. El lidiado en sexto lugar le propinó una cornada de pronóstico grave que, aún así, no ocupó demasiados minutos en los telediarios. El parte médico del doctor García Padrós afirma que el torero "sufre una herida de 20 centímetros en el tercio superior de la cara interna del muslo derecho que contusiona el nervio ciático. También sufre una contusión en el hombro derecho". De momento, los aficionados madrileños se conforman con algo más que detalles, pues además de la abortada puerta grande de Rafaelillo, en la mismísima primera corrida de feria, el día 6, en la monumental venteña se saboreó el gracejo torero de Curro Díaz, que se inspiró ante un toro de Salvador Domecq. No está nada mal para empezar.