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TOROS

Trazos de gloria torera en Sevilla y Málaga el Domingo de Resurrección

Por Almudena HernándezTiempo de lectura1 min
Espectáculos04-04-2010

A alguien hay que echar la culpa. Este invierno ha llovido mucho, y los toros están entumecidos, con el ánimo encharcado en la dehesa y las ¿consecuentes? pocas ganas de embestir. La corrida picassiana de Málaga del Sábado de Gloria -muy pintoresca ella- quedó anulada por el descaste y flojera de los toros de Luis Algarra. La casta también debió quedarse en casa, el Domingo de Resurrección.

En Sevilla, en la tarde de las tardes, embistieron más los toreros que los de Daniel Ruiz. El que peor lo pasó en La Maestranza fue Miguel Ángel Perera, mientras que al menos pudieron lucirse algo sus compañeros de cartel, José Antonio Morante de la Puebla y José María Manzanares. Ambos tocaron pelo. Ese día, Domingo de Resurrección, al que llaman dios de los toreros se anunciaba en la mencionada plaza de toros de Málaga. El festejo se había vendido como un mano a mano entre el dios José Tomás y su presunto principal rival, el torero francés Sebastián Castella. Hubo un tercero en discordia, por eso de la necesidad de que un veterano rompa plaza a las figuras, en este caso el vallisoletano Manolo Sánchez, que estuvo aseado. Al final, sobre el marcador, ganó el francés, que cosechó una oreja tras la lidia de cada uno de sus toros. Eso sí, ambos dioses pisaron terrenos complicados, sometieron a los cuvillos -entre los que hubo de todo, pero también algo bueno- y plantaron batalla arrimándose a sus oponentes y desplegando momentos de buen toreo. Por algo están en el lugar en el que están: en los altares del toreo actual. Mientras en Madrid, en la primera plaza del mundo, el joven diestro sevillano Daniel Luque parecía revivir la pasión del Crucificado. Como contrincantes se encontró a los toros de Juan Pedro Domecq y Núñez del Cuvillo, entre los que hubo de todo. Aún así, un cuvillo fue aplaudido en el arrastre y Luque destacó en algunos momentos de la tarde, especialmente con el capote.