TDT
Llega la televisión del futuro tras cinco años de transición
Por Javier M. Fandiño
3 min
Comunicación04-04-2010
Un “dejà-vu” en la historia del progreso. El 3 de abril se produjo la tercera y última fase del proceso de implantación de la TDT en España y hay miles de hogares que todavía no reciben la señal digital. Mientras que la gran mayoría de la población se beneficia de las ventajas de la “nueva televisión”, cerca de un 2 por ciento de los españoles vuelven 60 años atrás, cuando las únicas noticias informativas las daban la radio y los periódicos. El Gobierno propone remedios, pero para el portavoz de BNG en el Congreso “no existe una solución clara y definida”.
La televisión digital ya es una realidad. Como estaba previsto, la tercera y última fase del Plan Nacional de Transición a la Televisión Digital Terrestre (TDT) se ha completado el 3 de abril y donde antes había canales, ahora hay carteles que nos informan que la TV analógica ha dejado de emitirse. No obstante, miles de personas se quejan del proceso de adaptación realizado por el Gobierno. Algunos se quejan de desinformación pese a la millonaria campaña publicitaria realizada por el Ministerio de Industria bajo el lema ‘Que no te pille el toro’ y las continuas sobreimpresiones situadas en la parte inferior de las pantallas avisando el cese de la emisión digital. Otros denuncian la falta de previsión por parte de las autoridades a pesar de los 939 días de duración del proceso de adaptación desde que el Consejo de Ministros aprobase el plan de tránsito el 7 de septiembre de 2007. Lo cierto es que ambos tienen razón. En los últimos meses la venta de sintonizadores se ha disparado en España y se calcula que desde que comenzó el proceso se han vendido ya 30 millones de descodificadores. Por otra parte, pese a que el secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, Francisco Ros, ha asegurado que el 99 por ciento de la población ya está informada, la cobertura de la TDT llega a un 98,7 por ciento de los hogares, dejando a más de un uno por ciento de la población sin televisión. El portavoz de BNG en el Congreso de los Diputados, Francisco Jorquera, mostró su preocupación al Gobierno después de comprobar cómo una gran cantidad de municipios gallegos –principalmente de Lugo- iban a formar parte de estas zonas de sombra a las que no llega la TDT, impidiendo que sus habitantes pudieran sintonizar cualquier canal. En su respuesta, el Gobierno recomienda a estas personas acogerse al sistema digital “como la solución más adecuada” y no contempla un plan de ayudas para estos habitantes, a pesar de que muchos son municipios pequeños y con pocos recursos. Serán los propios vecinos los que tengan que solventar los costes de instalación del sistema de recepción. Las cuatro fases del apagón El texto final del Plan Nacional de Transición a la TDT aprobado en septiembre de 2007 por el Consejo de Ministros dividía el territorio español en 73 áreas técnicas y 90 proyectos de transición, agrupados en cuatro bloques distintos. El denominado grupo 0 sufría el apagón analógico el 31 de diciembre de 2008, enmarcando a un 1 por ciento de la población española, situada en su gran mayoría en regiones de Soria y Galicia. El objetivo era probar el alcance y funcionamiento de la TDT. Una vez comprobado el éxito del plan de pruebas, el 30 de junio de 2009 tenía lugar el apagón analógico en el denominado grupo A, que englobaba regiones de Asturias, Ceuta, Huelva, Lanzarote, Madrid, Melilla, Teruel y Zamora, entre otras, con núcleos de población menores a 500.000 habitantes, reuniendo a un 11,6 por ciento de la población. La segunda oleada se produciría en núcleos de entre 500.000 y 700.000 habitantes el 31 de diciembre de 2009, afectando a localidades de Ávila, Cáceres, Fuerteventura, Gerona, Guadalajara, Soria o Valladolid. La fase final del proyecto de transición se ha realizado el 3 de abril de 2010, englobando a un 67,7 por ciento de la población que habita en grandes núcleos urbanos con una población superior a 700.000 habitantes. En este proyecto quedan encasilladas ciudades como Barcelona, Córdoba, Logroño, Madrid, Santander, Sevilla, así como regiones de La Mancha.





