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ORIENTE PRÓXIMO

Tensa reunión de Obama y Netanyahu

Por Macarena RodríguezTiempo de lectura3 min
Internacional24-03-2010

En el marco de una de las peores crisis diplomáticas de las últimas décadas entre Israel y su principal aliado, Estados Unidos, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mantuvo ayer una tensa reunión en la Casa Blanca con el presidente norteamericano, Barack Obama.

El encuentro coincidió con el anuncio de la construcción de nuevas viviendas en Jerusalén oriental, lo que podría reavivar aún más la tensión entre Israel y Estados Unidos. La crisis entre ambos países estalló hace casi dos semanas, cuando el gobierno israelí anunció un plan para construir 1600 nuevas viviendas en el sector palestino de la ciudad, justo cuando el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, realizaba una visita al país para reanudar el proceso de paz. Un serio Netanyahu llegó a la Casa Blanca por la tarde y mantuvo una reunión a puertas cerradas con Obama en el Salón Oval. El encuentro concluyó una hora y media más tarde, sin una conferencia de prensa posterior. El áspero tono de la reunión lo había dado Netanyahu antes de llegar a la Casa Blanca, al advertir: "Si los estadounidenses apoyan las demandas poco razonables de los palestinos respecto del congelamiento de la construcción en Jerusalén, el proceso político corre el riesgo de bloquearse durante un año". "El pueblo judío construyó Jerusalén hace 3000 años y el pueblo judío construye Jerusalén hoy", dijo Netanyahu ante el American Israel Public Affairs Committee (Aipac), el principal grupo de presión pro israelí de Estados Unidos. "Jerusalén no es una colonia. Es nuestra capital", afirmó. Estas declaraciones conspiran contra los esfuerzos estadounidenses de reanudar el proceso de paz, respondió ayer la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Hasta el momento, Obama se había mantenido por encima de la disputa, y fue la secretaria de Estado, Hillary Clinton, la encargada de dejar en evidencia el profundo malestar con el gobierno israelí. El hecho de que la reunión en la Casa Blanca se celebrara anoche a puertas cerradas indica que las tensiones continúan. El encuentro tuvo lugar poco después de que Obama promulgara la histórica ley de reforma de salud, en una emotiva ceremonia (ver Pág. 3). La Casa Blanca ha pedido al gobierno israelí que dé "pasos difíciles" para lograr la reanudación de las negociaciones de paz con los palestinos -pospuestas tras el anuncio de las nuevas viviendas- y que suspenda la expansión de los asentamientos. Pero las últimas declaraciones de Netanyahu parecerían indicar lo contrario. En una respuesta a las declaraciones de Netanyahu, el Departamento de Estado reiteró ayer que el estatuto final de Jerusalén sólo se podrá determinar en las negociaciones directas. "Al final, las dos partes tendrán que hacer compromisos sobre Jerusalén, los refugiados, las fronteras y varios otros asuntos", dijo el vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley. El discurso de Netanyahu "profundiza la brecha entre la administración Obama y el gobierno israelí sobre el estatus de Jerusalén y las negociaciones de paz", opinó Haim Malka, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) en Washington. El primer ministro israelí también se reunió con el vicepresidente estadounidense -en una conversación calificada por la Casa Blanca como "franca y productiva"- y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Israel ocupó Jerusalén oriental durante la Guerra de los Seis Días, en 1967, antes de una anexión que la comunidad internacional no ha reconocido. Los palestinos quieren que esa parte de la Ciudad Santa sea su futura capital. Washington argumentó que esa iniciativa no era solamente nefasta para la paz, sino también para la credibilidad de los esfuerzos estadounidenses para recuperar la confianza del mundo árabe y para aislar a Irán. La situación podría empeorar con el nuevo plan de la municipalidad de Jerusalén, que incluye la construcción de 20 nuevas viviendas en Jerusalén oriental.