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TERREMOTO

Haití homenajea con una misa multitudinaria a los fallecidos

Por LaSemana.esTiempo de lectura2 min
Sociedad12-02-2010

Del llanto a los cantos celestiales. Este es la paradógica transformación que han vivido las calles de Puerto Príncipe un mes después del seismo que colapsó la capital de Haití y mató a más de 200.000 personas. Los supervivientes se han echado a las calles cuando se cumplía un mes de la tragedia para recordar a los fallecidos.

Una misa repleta de cánticos y oraciones al cielo ha servido para despedir a los muertos, enterrados en muchos casos en fosas comunes o quemados en las aceras para evitar una epidemia de enfermedades. Los haitianos se han vestido de blanco al cumplirse el primer mes del terremoto y han homenajeado a las víctimas en varias misas multitudinarias. Los católicos del país han celebrado una ceremonia con cánticos y velas para tener presente a quienes ya no están, quienes se marcharon bajo las ruinas y únicamente permanecen en la memoria de los supervivientes. Una de las misas se celebró junto a las ruinas de la catedral de Notre Dame, que el temblor tiró completamente abajo con excepción de la cruz cristiana. Allí también apareció una mujer octogenaria casi una semana después de la tragedia, en lo que muchos consideraron un milgro divino. También hubo otro acto masivo en el Campo Marte, compuesto por diez jardines situados alrededor del palacio presidencial, que también se convirtió en pedazos por el terremoto de 7,3 grados. Más allá de los aproximadamente 217.000 cadáveres contabilizados por el gobierno haitiano, el drama del país persiste en las míseras condiciones de vida que soportan quienes tratan de sobreponerse a la tragedia. Más de un millón de personas se han quedado sin casas y viven en 700 campamentos, bajo lonas de plástico y durmiendo sobre el suelo ante la falta de los enseres más necesarios. Aunque ha transcurrido un me y los gobiernos de todo el mundo se han volcado en la ayuda a Haití, sigue sin haber agua potable suficiente y no funcionan los servicios de limpieza. La suciedad está por todas partes. Los extranjeros llegados de fuera se muestran escandalizados por la pobreza y hambruna del país, pero los haitianos parecen acostumbrados a una situación que se parece mucho a la que ya tenían antes. Han perdido todos sus bienes materiales, pero lo cierto es que no tenían casi ninguno. Quizá por eso, al cumplirse el primer mes del terremoto, han celebrado con cánticos y alegría que siguen vivos. Es su particular manera de dar gracias a Dios por conservar lo más importante y por tener la oportunidad de seguir viviendo, aunque sea en condiciones infrahumanas a ojos de cualquier país desarrollado.