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FÓRMULA 1

Fin a la guerra entre la FIA y las escuderías

Por LaSemana.esTiempo de lectura2 min
Deportes12-07-2009

Un sinfín de amenazas, tensiones y negociaciones interminables han culminado esta semana con un final feliz para la Fórmula 1. La Federación Internacional de Automovilismo ha accedido a retirar el límite presupuestario para el próximo Mundial y la guerra entre ésta y las escuderías ha tocado a su fin.

Todo comenzó cuando la FIA anunció la entrada en vigor de un nuevo reglamento para 2010 en el que se contemplaba el establecimiento de un límite presupuestario de 45 millones de euros. Los equipos podrían elegir entre suscribirse a él o no, pero con la condición de que quienes lo hicieran gozarían de ciertas concesiones técnicas. Las escuderías grandes, conscientes de que serían incapaces de poder cumplir con tal límite monetario, se opusieron radicalmente. A través de la Asociación de Equipos (FOTA), los principales gallitos del Mundial comenzaron a trasladar sus quejas a la FIA y, ante la negativa de Max Mosley y compañía de dar su brazo a torcer, empezaron una guerra que pondría en riesgo el futuro de la F1. Primero Ferrari amenazó con abandonar el Mundial si no se cambiaban las nuevas normas. A la escudería italiana fueron sumándosele el resto, hasta el punto de que se empezó a plantear la creación de un Mundial paralelo. Sólo Williams y Force India se mantuvieron fieles a la FIA y aceptaron la nueva reglamentación, lo que les valió un enfrentamiento personal con la FOTA. Además, las reuniones entre escuderías y mandatarios del Mundial se sucedían sin llegar a ningún acuerdo. Los equipos, con Ferrari a la cabeza, se negaban a hablar de otra cosa que no fuera la supresión sin condiciones del límite presupuestario. Mientras, Mosley esgrimía que ya no había tiempo para cambiar las normas y redactar unas nuevas antes del fin del plazo para inscribirse para el Mundial de 2010. Les emplazaba a que firmaran su compromiso de participar en el campeonato para luego negociar los cambios. Pero las escuderías no pasaron por el aro y en la fecha establecida sólo se inscribieron Williams, Force India y los tres nuevos equipos: US F1, Manor F1 Team y Campos Grand Prix. Así las cosas, la posibilidad de la escisión definitiva en la Fórmula 1 cobró más fuerza que nunca, hasta el punto de que ya se empezó a elaborar el calendario que podría tener esa nueva competición. Sin embargo, cuando más crítica se había vuelto la situación, Bernie Ecclestone, el dueño de la Fórmula 1, apareció para poner la paz. Retiró su apoyo a Mosley en la cuestión del presupuesto y el máximo mandatario de la FIA, sin sustento, tuvo que dar su brazo a torcer. Hubo un nuevo susto a la hora de aprobar el cambio de reglamento, cuando los equipos rebeldes abandonaron la asamblea tras negárseles el derecho a voto. Pero el rechazo a la nueva normativa fue unánime y las aguas volvieron a su cauce. Así, en 2010 se mantendrá el reglamento actual, que sufrirá pequeñas variaciones en caso de que haya consenso. A ello contribuirá el nuevo Pacto de la Concordia que equipos y FIA esperan firmar en los próximos días para evitar que situaciones de este calibre se vuelvan a producir.