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ENERGÍA

El cierre de Garoña, aplazado para la próxima legislatura

Por J. F. Lamata MolinaTiempo de lectura2 min
Economía05-07-2009

Lo que en un momento pareció un inminente cierre ha quedado en agua de borrajas: el Gobierno ha aplazado el cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña para 2013, es decir, para la próxima legislatura. Teniendo en cuenta que el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero acaba en 2012, el cierre podría depender del próximo presidente del Gobierno, al que bastaría con volver a cambiar la ley publicada en el BOE.

De acuerdo con la orden del Ministerio de Industria Turismo y Comercio publicada ahora, el Gobierno basó su decisión de cesar definitivamente la actividad de la central nuclear en el “cambio estructural” en el sector energético, la evolución de la demanda y en su apuesta por incrementar la participación de fuentes renovables en la generación eléctrica. El Gobierno repite constantemente que Garoña va a cumplir 40 años, con lo que superaría la duración de tiempo previsto para las centrales nucleares a efectos de cálculos y planificación técnica y económica. Pero se olvida de que, según el régimen del Marco Legal Estable, la instalación burgalesa fue finalizada en 1996, por lo que la existencia de Garoña estaría justificada hasta el 2020. Pero, ciertamente, existía un compromiso electoral del PSOE sobre el tema nuclear. En su programa electoral de 2008, que llevó a la victoria de la candidatura de José Luis Rodríguez Zapatero en una clara intención de acoger la simpatía de los sectores ecologistas, que apoyaron al PSOE en las elecciones de 2004 y 2008 (aunque no en las últimas europeas): “Mantendremos el compromiso de sustitución gradual de la energía nuclear por energías seguras, limpias y menos costosas, cerrando las centrales nucleares de forma ordenada en el tiempo al final de su vida útil, dando prioridad a la garantía de seguridad y con el máximo consenso social, potenciando el ahorro y la eficiencia energética y las energías renovables, la generación distribuida y las redes de transporte y distribución local”. En el lado contrario, el informe de los expertos del Consejo Nacional de Seguridad dio su visto bueno a la renovación de la autorización de explotación de la central nuclear de Garoña para los próximos 10 años, aunque ha impuesto condiciones. A pesar de que los portavoces del PSOE insistieron en que el informe no era vinculante, la realidad es que sí que lo era en caso de que el Gobierno quisiera echar el cierre a la central. Finalmente el Gobierno ha optado por intentar contentar a todos, ecologistas, trabajadores de la central y CNS soltando la patata caliente, publicando en el BOE una especie de: “Cierre SÍ, pero luego”.