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AFGANISTÁN

Islamabad combate el avance de los radicales hacia la capital

Por Miguel MartorellTiempo de lectura2 min
Internacional10-05-2009

El noroeste de Pakistán se halla en estado de guerra. El avance de los radicales hacia Islamabad ha hecho saltar las alarmas de EE.UU., que ve con preocupación que la frontera afgana se desestabiliza y que el Estado paquistaní, con sus armas nucleares, podría acabar en manos de los islamistas.

En el marco de la nueva estrategia del presidente de EE.UU., Barack Obama, para Afganistán se enmarcan las reuniones que ha mantenido con el presidente afgano y el paquistaní, Hamid Karzai y Asif Zardari. Mientras, en Pakistán, el Ejército combate a los radicales en el valle de Swat, a 160 kilómetros de Islamabad. En esa zona ha lanzado una dura ofensiva en los distritos de Swat, Dir y Buner, donde el Gobierno paquistaní dice que sus fuerzas han acabado con 200 talibanes. Desde hace una semana, radicales y soldados combaten intensamente, lo que ha provocado un éxodo masivo de civiles. Mientras organizaciones internacionales y gobiernos provinciales alertan de la crisis que se está produciendo en la zona, el Ejército paquistaní trata de controlar a los islamistas, que continúan un peligroso avance hacia Islamabad y se han hecho fuertes en el valle de Swat y en el montañoso norte, fronterizo con Afganistán. EE.UU. mira con preocupación hacia Asia Central, donde se está viendo obligado a mediar entre dos países de complicadas relaciones para asegurar la guerra en Afganistán y evitar que un país con armas nucleares acabe gobernado por radicales religiosos. La frontera norte paquistaní, es precisamente uno de los puntos de los que se sirven los talibanes para refugiarse de la ofensiva estadounidense y de la OTAN en Afganistán. Es, además, bastión de los islamistas radicales, que han logrado imponer la ley islámica en algunas localidades. Los acuerdos de paz a los que prácticamente se ha visto obligado el Gobierno paquistaní con los radicales les han cedido a éstos varias zonas del país a cambio de una tregua que no se está cumpliendo y que está poniendo en apuros a un Estado frágil como el de Pakistán. Allí el islamismo de corte radical crece día a día, alimentándose de las zonas rurales y de pobreza para engrosar sus filas. La ONU cifra en 550.000 los desplazados por el conflicto y al menos una cifra similar en próximos éxodos masivos motivados por la guerra en el noroeste de Pakistán.