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TOROS

Los victorinos dinamitan el cartel estrella de la Feria de Abril

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Espectáculos26-04-2009

Dos figuras del toreo, las dos de Sevilla, José Antonio Morante de la Puebla y Manuel Jesús El Cid, se habían anunciado-retado en un mano a mano con los toros de Victorino Martín en los carteles de la Feria de Abil de la ciudad hispalense. La tarde, sobre el papel, prometía, pero la expectación se volvió decepción para no hacer un feo al tópico.

Los aficionados a los toros deben ser como los del Atlético de Madrid, de una especie de seres sufridores eternos. El añito en el infierno trasladado a las plazas de toros en ocasiones se vuelve en ferias y las ferias en temporadas enteras. "¡Qué manera de sufrir!", que dice el himno colchonero escrito por el fanático tomasista Sabina... "Que mañana no vuelvo", dicen los aficionados, pero luego incluso van de feria en feria, con los ahorrillos empeñados en la reventa. Algo así está pasando estos días. Mientras el AVE desplegaba sus alas para volar a Sevilla el pasado jueves 23 de abril, en la capital del Reino, los aficionados -y algún que otro inversionista que hizo noche, por llamarlo de un modo elegante- hacían cola a las puertas de la Monumental de Las Ventas para pagar religiosamente un riñón por el cada vez más enfermo abono de la isidrada. La pildorita de la empresa Taurodelta, gestora del coso madrileño, ha sido una vez más poner la zanahoria al abonado: que pague bien los ventitantos festejos de feria para que pueda adquirir el puñado de carteles potables aglutinados en la falsa "Feria del Aniversario". La semana pasada, alrededor de Las Ventas el paisaje era tristísimo: en el siglo de las tecnologías y las cuentas corrientes on-line, centenares de personas hacían cola -y se ausentaban de sus responsabilidades- para no perder las entradas que heredaron. Y, como suele ser costumbre, en taquillas no había ni un mísero cartel para entregar a los fieles. Si los que se quedaron en Madrid tuvieron que soportar las colas de la humillación, quienes viajaron a Sevilla también sufrieron lo suyo. Lo de la tarde del 23 a orillas del Guadalquivir hizo aguas, o sea, que ni hubo apenas espectáculo ni tampoco resultado numérico, pues El Cid y Morante se estrellaron contra seis astados del ganadero más popular y famoso, Victorino Martín, quien al parecer no quiso ser menos en tiempos de crisis. Menos mal que José Antonio Morante se redimió de sus culpas cortando una orejita en el coso del Baratillo el domingo, después de que el sábado rozaran la Puerta del Príncipe dos compañeros: Julián López El Juli, que cortó una oreja, y Alejandro Talavante, que desorejó a un ejemplar de El Ventorrillo.