CELEBRACIÓN
Ámsterdam, centro reconocido de la cultura durante 2009
Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura23-04-2009
En 1995, la Unesco decidió en su conferencia general que seguiría con el ejemplo español de celebrar por todo lo alto la pasión por la lectura. Entonces declaró esta fecha Día Internacional del Libro, una jornada en la que se premia la labor de los escritores y se defiende la autoría intelectual. Desde entonces, ya son más de 80 países los que celebran cada año esta festividad. Y desde hace 8 años, una ciudad en concreto es premiada por su apoyo y dedicación hacia la cultura.
Madrid tuvo el honor de ser la primera encargada de recibir este título en el año 2001. Para conmemorar este galardón, la memorable Puerta de Alcalá, datada del siglo XVIII y construida durante el reinado de Carlos III, se cubrió casi de forma entera por libros. Le siguió la ciudad de Alejandría en el año 2002, un honor que los reyes, presidentes y diplomáticos de numerosos países tuvieron la oportunidad de presenciar. Ese mismo año se reinauguró la biblioteca de Alejandría, que se incendió en el año 300 y luego en el 390 a.C. En 2003, le tocó el turno a Nueva Delhi. El primer ministro de la capital aprovechó para salvaguardar un gran número de manuscritos destartalados que formaban parte del patrimonio indio. Se reunieron todos los que se podían salvar y, desde entonces, reposan en el Centro Nacional Gandhi para las Artes de Nueva Delhi. Durante el año 2004, el mundo en general se dio cuenta de la importancia que otorgaba este título. Y no sólo por el prestigio que adquirían las capitales, sino también porque, de esta forma, recibían con mayor rapidez ayudas para salvar el patrimonio cultural de sus países. Ese mismo año, la ciudad de Amberes fue elegida como capital reconocida del mundo cultural. Fue la primera que dedicó un programa muy extenso al reconocimiento de los libros del pasado, presente y futuro. Tal fue su originalidad que en 2005, la ciudad canadiense de Montreal optó por desarrollar ideas nuevas, en este caso con el llamado juego del pasalibro. Esta iniciativa consistía en que los transeúntes leían un libro, lo dejaban en lugares públicos y, gracias a un sistema de identificación, se rastreabna a través de Internet. Esta idea tuvo una gran repercusión, pues han sido varias las ciudades, Madrid entre ellas, que han decidido fomentar la lectura de esta manera. Turín creó en 2006 un sistema elogiado por la Unesco, El lenguaje de los signos. Cada uno de los diez barrios de la ciudad adoptó el signo de puntuación más afín a su historia y transformación, una forma de envolver a toda la población en el objetivo de esta creación Bogotá celebró su año cultural en 2008 y, hasta hoy, Ámsterdam tiene el orgullo de poseer este título conmemorativo. Le seguirá Beirut en esta iniciativa internacional que recuerda que la cultura no queda anclada en el pasado, sino más bien como un juego de paralelismos entre el pasado, el presente y el futuro.





