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TERRORISMO

El acoso en todos los frentes avoca a la banda a un deterioro irreversible

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España19-04-2009

El tercer descabezamiento de su cúpula en sólo seis meses, las dudas crecientes en el siempre influyente colectivo de presos, las sucesivas ilegalizaciones de sus marcas políticas, el acoso policial, financiero y social, su ausencia en las instituciones, la cooperación internacional…. la banda se encuentra ante el momento de mayor debilidad de su historia. Eso a pesar de que recientemente anunciase su intención de seguir con la violencia situando al nuevo gobierno socialista de Patxi López como “objetivo preferente”. La situación ya ha llevado incluso al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, asegurar que “se va acabar con esta lacra histórica”.

La capacidad de actuación de ETA se ha reducido a límites impensables hace años. Sus acciones cada vez generan menos daños y los errores en las operaciones son cada vez más frecuentes. Quizá la prueba más evidente sea la llamativa juventud y escasa experiencia de los detenidos por pertenecer a la banda. En los últimos años ETA se ha visto obligada a nutrirse de militantes procedentes de su cantera formada en el terrorismo callejero. Jóvenes que pasan a Francia a integrar las filas de la banda con escasa preparación en la actividad terrorista. Pero además, la banda ha visto como en el último año ha sido acorralada también en el ámbito político. Tras la ruptura del proceso de paz por parte de la propia banda en junio de 2007 y tras el asesinato de Isaías Carrasco en marzo de 2008, los servicios jurídicos del Estado decidieron actuar de manera directa contra las distintas marcas electorales sucesoras de Batasuna. Primero llegó la ilegalización de ANV y PCTV en septiembre de 2008. Posteriormente también fueron impugnadas las candidaturas de D3M y Askatasuna con las que ETA pretendía presentarse a los comicios vascos del pasado 1 de marzo. En esta ocasión, la rápida acción de la Fiscalía y la Abogacía del Estado provocó que, por primera en la historia democrática, los proetarras no estuviesen presentes en la Cámara vasca en ninguna de sus variantes. Un Parlamento que también por primera vez estará presidido por una diputada del PP e integrado por una mayoría constitucionalista que gobernará en el País Vasco tras 29 años de ejecutivos nacionalistas. Desánimo de los presos Toda esta situación ha llevado el desánimo al sector de presos, de gran influencia en la banda. Muchos reclusos, algunos de manera pública y otros de forma privada, ya han manifestado sus dudas o incluso su rechazo ante la dirección y la estrategia tomada por la banda. Sobre todo a partir de la ruptura del proceso de paz y la vuelta a la violencia. Existen sectores en el seno interno de la organización que opinan que con el fin del proceso de paz se perdió una gran oportunidad para terminar con décadas de atentados. A este sentir cada vez más creciente de los presos ha contribuido la política penitenciara llevada a cabo por el Ministerio de Interior. Desde hace meses, Instituciones Penitenciarias aplica una estrategia de premios y castigos por medio de acercamiento a prisiones más próximas al País Vasco a aquellos militantes que muestren su rechazo a la violencia. El aumento y el cumplimiento íntegro de penas por terrorismo también repercute en la moral de los etarras. Sin embargo, a pesar de esta paupérrima situación, de momento ETA se resiste a aceptar su estado de debilidad. El último pronunciamiento público de la banda se produjo por medio de un comunicado publicado en diario abertzale Gara en el que no sólo avisaba de su intención de continuar con los atentados sino que señalaba al Gobierno de Patxi López como su principal objetivo.