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JUICIO YAK-42

Los forenses turcos dicen que Navarro supo los errores en la identificación

Por Martín CastroTiempo de lectura2 min
España15-04-2009

“El general Navarro y su equipo insistió en llevarse los 30 cadáveres que se encontraban sin identificar porque habían dicho que tenían que llegar al funeral que se iba a celebrar en España”. De este modo, dos de los forenses turcos que participaron en las labores de identificación de los fallecidos tras el accidente del Yak 42 cuestionaron abiertamente la actuación en el siniestro de la delegación española desplazada a Turquía encargada de la repatriación de los cadáveres.

Bülent Sam y Ömer Müslümanoglu, estuvieron presentes en aquellos días de mayo de 2003 posteriores al accidente del Yakovlev 42 en Trebisonda (Turquía) en el que fallecieron 62 militares españoles. Y en sus declaraciones ante el tribunal apuntaron directamente a la responsabilidad del principal acusado, el general Vicente Navarro. Según explicó Sam, tras concluir los trabajos conjuntos de reconocimiento la mitad de los cuerpos fueron identificados gracias a las placas y documentación que aún llevaban y permanecía intacta. Sin embargo, quedaban 30 cuerpos a los cuales era imprescindible realizar pruebas de ADN para la identificación puesto que estaban carbonizados totalmente. Ante este contratiempo los militares españoles insistieron en llevárselos sin identificar asegurando que los trabajos de identificación serían efectuados nada más llegar a España. Según explicó el forense había que firmar el acta de entrega de los cuerpos “cuanto antes” porque, según le explicaron, “el avión estaba esperando”, y tenían que llegar a tiempo para el funeral que se iba a celebrar en España. En relación a la supuesta embriaguez del general a la hora de la entrega de las víctimas Sam aseguró que Navarro "estaba en condiciones" cuando dirigió los trabajos de repatriación de los cuerpos "pero olía a alcohol y eso lo vio todo el equipo". Durante su declaración, Ömer Müslümanoglu, también contradijo el testimonio aportado el primer día del juicio por el general Navarro, al asegurar que el acta de entrega de los cadáveres "fue traducida al español" por el intérprete del Consulado de España en Turquía negando así cualquier tipo de falta de entendimiento. Durante la primera sesión del juicio el principal acusado, el general Vicente Navarro, alegó no saber lo que había firmado ya que estaba escrito en turco y no había traductores. Precisamente el propio Navarro en su declaración ante el juez admitió que se podría haber cometido errores pero achacó la responsabilidad a las autoridades turcas que colaboraron en las tareas de identificación y repatriación en el lugar del accidente. Una vez practicada la prueba la Fiscalía decidió mantener sus peticiones de pena para los procesados: cinco años de cárcel para el general Navarro y cuatro y medio para el comandante José Ramón Ramírez y el capitán Miguel Ángel Sáez por un delito de falsedad documental. La Fiscalía también solicita que Navarro y los otros dos oficiales sean inhabilitados durante cinco y cuatro años, respectivamente. Además el Ministerio Público cifra en 25.000 euros la cantidad que deberán abonar los acusados, y subsidiariamente el Estado, a cada una de las familias de las 30 víctimas mal identificadas.