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GOLF

Cabrera se enfunda la chaqueta verde

Por Javier MuñozTiempo de lectura2 min
Deportes12-04-2009

El argentino Ángel Cabrera se enfundó ayer la chaqueta verde como campeón del Masters de Augusta. Las apuestas giraban entorno a hombres como Chad Campbell o Phil Mickelson, pero lo cierto es que el apasionado de la albiceleste volvió a dar un golpe de autoridad y se consagró como uno de los mejores golfistas sudamericanos de la historia. En cuanto a los españoles, Sergio García, intermitente durante toda la edición, se hizo con la mejor clasificación.

Si hubo una persona que destacó en la jornada inaugural del Masters, ésa fue sin duda Chad Campell. Y es que, a pesar de no vestir de verde, el estadounidense pasará a la historia por ser el jugador que menos golpes ha necesitado para vencer al campo. Con 65 y un parcial final de -7, lideraba el torneo. Mientras, Cabrera se mantenía cauto, cómodo en una sexta posición, observando lentamente a sus rivales. De los de la Península Ibérica, el veterano Miguel Ángel Jiménez cosechó un mejorable vigésimo puesto, con 70 golpes. A su estela, José María Olazabal con 71, García con 73 y él debutante Álvaro Quirós con 78. Con tan mala actuación de los rojigualdos, parecía difícil crear expectación en tierras españolas. Pero lo cierto es que, en la segunda jornada, un joven castellonense cobró el protagonismo principal. Tras una remontada más propia de una película hollywoodiense que de un campeonato de golf, Sergio escaló hasta el sexto puesto y se colocó a cinco golpes del podio. Cabrera, en tanto, ascendió hasta el tercer lugar con 68 golpes. Olazábal y Quirós se quedaron fuera del corte. Incluso, éste último declaró horas después de su despedida: “No quiero volver a Augusta”. Si el segundo día de competición tuvo acento español, el tercero tampoco le iría a la zaga. Fue la mañana de oro para Ángel Cabrera, un día clave para vestir más tarde la saca verde. El Pato firmó su tercera vuelta bajo par y compartía liderato con Kenny Perry, que deslumbró en los últimos hoyos. En cuanto a los golfistas nacionales, las negativas condiciones climatológicas de Augusta les sentaron realmente mal, ya que Jiménez perdió ocho golpes, terminando con +5, y García regresó al triste ecuador de la tabla. Las autoridades sanitarias debieron haber prohibido la emisión de la última jornada del torneo, porque la tensión acumulada y el nerviosismo desatado reinaron en el campo estadounidense. Hubo que esperar hasta el último putt del hoyo final para conocer al campeón. Perry y Campell se la jugaron en el green del 18. Ello supuso un golpe más para cada uno y dio esperanza a Cabrera, que debía embocar cuanto antes para mantenerse con vida. El argentino no defraudó. Apretó los dientes y clavó el putt. 41 años después, un latino se jugaría la reliquia verde con dos estadounidenses en el playoff de desempate. El Pato mantuvo la calma y, haciendo de tripas corazón, sacó su casta para vestirse de verde en Augusta. El abuelo Perry contribuyó a su victoria con errores atípicos en él, pero aquél muchacho criado en Villa Allende fue el mejor, el rey.