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MEDIDAS

Los seis billones en ayudas contra la crisis resultan ineficaces

Por Bárbara ArenaTiempo de lectura1 min
Economía12-04-2009

Seis billones de euros. Ésta es la cifra que los Estados Unidos y la Unión Europea han puesto a disposición del sistema financiero mundial. Seis meses después de que el G-20 se reuniera en Washington y con las medidas decididas entonces aplicadas en su totalidad, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha concluido que los resultados de la inversión “no han sido todo lo satisfactorios que se esperaba”.

A pesar de que se trata del mayor desembolso en la historia moderna, no todos los objetivos marcados hace medio año se han cumplido. La confianza que esperaba recuperarse no se ha restablecido del todo mientras que los problemas de liquidez continúan existiendo. El FMI alega que los activos tóxicos, valorados en tres billones de euros, aún permanecen en el mercado, aunque establece que las medidas tomadas se han notado en la economía real. Ya que la escalofriante cifra, que representa casi la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) estadounidense y casi cinco veces el español, no ha solventado el problema del sector bancario, ahora se piden nuevas medidas. Por ello, la Comisión de Supervisión del Congreso ha apuntado a los posibles fallos del Tesoro de EE.UU. en su evaluación de la profundidad de la crisis y ha declarado que se necesitan “soluciones diferentes”. El balance realizado por esta comisión, responsable de la evaluación de los avances del plan de rescate del sistema financiero estadounidense aprobado el pasado octubre, concluye que el éxito obtenido por el plan ha sido mixto. Según este informe, una de las medidas a tomar en el futuro próximo debería ser la liquidación de las entidades ineficientes y el despido de sus ejecutivos. En la UE, en donde se han implantado 50 medidas e ingresado tres billones de euros, la comisaria europea de Competencia, Neelie Kroes, ha afirmado que se ha conseguido “impedir la desintegración del sistema financiero” y en la actualidad es necesaria una segunda parte, donde el sector se vuelva más responsable y “limpie sus balances y se reestructure para asegurar un futuro viable”.