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REINO UNIDO

Descuido, éxito y sospecha para la Policía británica en sólo unos días

Por LaSemana.esTiempo de lectura2 min
Internacional10-04-2009

Sólo unos días han sido suficientes para que la Policía británica se vea inmersa en tres situaciones bien diferentes. Éstas van desde la dimisión de uno de sus máximos responsables hasta las acusaciones de abuso policial, pasando por una operación antiterrorista que acabó con 12 personas detenidas.

Scotland Yard vivió la semana pasada tres momentos bien distintos que han acaparado la actualidad. El más cómico –pero no por ello menos dramático– se refiere a la visita que hacía Bob Quick, uno de los máximos responsables de las operaciones especiales, al número 10 de Downing Street, residencia del primer ministro, Gordon Brown. Quick, al salir del vehículo en el que viajaba, dejó ver un documento en el que, además de la palabra “secreto” se podían atisbar detalles sobre una inminente operación antiterrorista en diferentes puntos del país. Este hecho y el temor a que la información de los medios alertara a los sospechosos, provocó que los acontecimientos se precipitaran. La redada policial tuvo que ser adelantada para evitar fugas y el resultado fue el arresto en varias ciudades británicas de doce jóvenes paquistaníes acusados de estar planeando ataques terroristas. En el terreno político, el descuido de Bob Quick también supuso que éste presentara su dimisión. Sospechas de la actuación policial durante la cumbre del G-20 La publicación de un vídeo en la prensa británica ha sembrado las dudas sobre algunas actuaciones de la Policía británica. En esta ocasión, el caso afecta a la celebración de la cumbre del G-20 en Londres y a los disturbios que se registraron y en los que murió una persona de un infarto. Las imágenes del vídeo muestran que el fallecido, Ian Tomlinson, de 47 años y quiosquero londinense, iba caminando tranquilamente por la calle cuando se encontró con un cordón policial. Tomlinson intenta alejarse de la zona pero un agente lo empuja violentamente por la espalda haciéndole caer al suelo. El agredido recriminó los hechos, se incorporó pero poco después sufrió un infarto que acabó con su vida. La familia del fallecido ha pedido que se haga justicia y que se abra una investigación. De momento, el agresor ha sido suspendido de empleo.