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MEDIO AMBIENTE

Hallan 54 nuevas especies en Papúa Nueva Guinea

Por Javier M. FandiñoTiempo de lectura2 min
Sociedad25-03-2009

Han pasado cuatro años desde que Bruce Beehler encontró un "Jardín del Edén" en una isla del Pacífico. Los análisis realizados hasta ahora han demostrado que el codirector de la expedición enviada a Papúa Nueva Guinea en 2005 estaba en lo cierto.

La Conservation Internacional (CI) anunció el pasado martes el descubrimiento de 54 especies animales, hasta entonces desconocidas. La expedición, coordinada por esta sociedad, contó con la ayuda de la Universidad British de Columbia (Canadá) y de la Universidad Montclair de Nueva Jersey (EEUU). La investigación abarcó las tierras altas de Kaijende y el páramo de Hewa. La iniciativa de la nueva expedición, ante los prometedores resultados de la realizada en 2005, partió de Bruce Beehler y de William Thomas, doctor en Antropología de la Universidad de Montclair. Para su realización, William Thomas convivió con las tribus locales Hewas y se documentó acerca de sus conocimientos y la historia natural de aquella zona. A lo largo de todo el estudio, que se efectuó entre junio y agosto del año pasado, la CI asegura haber analizado más de 600 especies. También afirma que los propios científicos sabían que muchas de ellas eran susceptibles de ser nuevos descubrimientos y que poco a poco se ha ido demostrando que estaban en lo cierto. Antecedentes En diciembre del año 2005 se programó una expedición formada por 11 científicos estadounidenses, australianos e indonesios y recorrió las Montañas Foja de Papúa en busca de nuevas especies. La investigación, financiada por el Instituto de Ciencias Indonesio y el CI, supuso el descubrimiento de una treintena de especies, muchas de ellas consideradas extintas. Su gran éxito provocó que Papúa fuese calificada como un “mundo perdido”, poseedor de una gran biodiversidad y rodeado de un profundo desconocimiento. Además del gran avance en el conocimiento de la flora y la fauna de la Tierra, esta expedición supuso una inyección de moral para los científicos, ya que tal y como declaró Beehler, todas las especies se descubrieron en zonas muy cercanas al campamento y buscando únicamente en la superficie del bosque, lo que les hizo suponer que una investigación más a fondo acarrearía el descubrimiento de nuevas especies.