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RUGBY

O¬Gara fue el héroe ¬in extremis¬ del éxtasis verde

Por Javier MuñozTiempo de lectura3 min
Deportes22-03-2009

Irlanda se impuso ante Gales por 15-17 gracias a un final propio del cine hollywoodiense, en el que Ronan O’Gara logró el drop de la victoria a falta de escasos minutos para el pitido final. Los verdes derrotaron al dragón en su propia cueva. Vencieron en un Estadio del Milenio plagado de camisetas rojas pero, lo que es todavía más grande, conquistaron la Triple Corona, el Seis Naciones y el Grand Slam 61 años después.

El partido que decidiría el ganador del Seis Naciones arrancó lento, duro y trabado, con placajes explosivos y juego poco vistoso. Ningún conjunto quería arriesgar y el pack de delanteras adquirió el protagonismo principal. País de Gales buscaba penetrar hasta la línea de veintidós rival, percutiendo por donde O’Gara, el más débil en defensa, se encontraba. Por su parte, los Irish se limitaron a robar touches y a tirar de Paul O’Conell, inconmensurable durante todo el enfrentamiento. Así, el choque llegó al ecuador con seis arriba para los locales, gracias al pateo de Stephen Jones. Pero, tras la reanudación, todo cambió. Los de Declan Kidney salieron del vestuario cual perro de presa y sorprendiendo a todo un graderío abarrotado por 73.000 almas rojas. En cinco minutos Brian O’Driscoll ensayó y O’Gara transformó. Pero, para colmo de males galeses, segundos después y a pase de Gordon D’Arcy, David Bowe eludió un par de placajes y posó el oval tras la línea de marca. A pesar de semejante ventaja, el V del trébol cometió dos errores de patio de colegio y abrió las puertas de la esperanza a unos dragones que, otra vez por medio del pie de Jones, se colocaron a dos tantos del triunfo. Y aún fue más: el apertura galés se sacó un drop de la chistera a falta de cinco para la conclusión y todo apuntaba a que Irlanda iba a tirar por la borda el Grand Slam y la Triple Corona. Sin embargo, ahí apareció el de siempre. Cual héroe de guerra, O’Gara le devolvió el drop y silenció Cardiff. Segundos después, Jones pudo arreglar el desaguisado con otro golpe de castigo sobre la bocina. Pero el disparo era lejano y falló. Hubo así doble celebración verde en la semana de San Patricio. Del Italia–Francia poco hubo que destacar. Sencillamente los galos pasaron por encima de los transalpinos, lavando la mala imagen ofrecida la jornada anterior frente a Gales. Los visitantes consiguieron hasta un total de siete ensayos, mientras que los locales únicamente cruzaron la línea en una ocasión. Con impotencia y sumisión. Así jugó el partido el navío azzurro, que dormirá la resaca del Seis Naciones, una vez más, con la deshonrosa Cuchara de Madera bajo el brazo. En la otra cara de la moneda, Inglaterra asaltó la Copa Calcuta al derrotar a Escocia por 26-12. A pesar del resultado final, El XV del cardo plantó cara en todo momento a su oponente y estuvo a punto de dar la campanada. Ofreció buen juego técnico y una lección magistral de pateo. Pero pecó de gravedad al no ensayar y el XV de la rosa lo hizo en tres ocasiones. Gracias a esto, los locales marcaron la diferencia en la catedral del rugby y se despedirán del campeonato con la cabeza bien alta, sobretodo, al no haber podido contar con su motor principal, Jonny Wilkinson. Seis Naciones femenino En cuanto a la edición femenina, un año más las sorpresas brillaron por su ausencia. Inglaterra aplastó a Escocia por 72-3 y se proclamó campeona por cuarto año consecutivo. Aunque esta vez sufrió más y, de hecho, no se llevó el Grand Slam tras perder contra Gales. El XV del dragón fue la gran novedad. Venció en Cardiff a Irlanda por 13-10 y consiguió la primera Triple Corona de su historia. Por último, Italia cayó ante Francia y, al igual que en la edición masculina, no pudo eludir la Cuchara de Madera.