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INFANCIA-JUVENTUD

El lado macabro de la ¬red de redes¬

Por Luis A. LópezTiempo de lectura3 min
Sociedad15-03-2009

Tomohiro Kato, japonés, 25 años. Trabajaba como empleado temporal en la fábrica de piezas de automóviles Kando Auto Works, en la región de Shizuoka (Japón). Según sus compañeros, nunca había dado problemas y su actitud había sido siempre muy buena.

Sin embargo, en la mañana del domingo 8 de junio de 2008, Kato viajó hasta Akihabara para matar. Estaba cansado de vivir. Kato, cuchillo en mano, mató a siete personas y dejó a otras diez heridas. Todos esos detalles los relató días antes por Internet. Matti Juhani Saari, finlandés, 22 años. Estudiaba segundo curso en un centro de formación profesional de la localidad finlandesa de Kauhajoki. El 23 de septiembre de 2008 asesinó a tiros a diez compañeros, pero antes de cometer esos crímenes colgó varios vídeos en YouTube donde aparecía haciendo prácticas de tiro. Se suicidó. Tim Kretschmer era un joven alemán. El 12 de marzo de 2009 advirtió por Internet que llevaría a cabo una serie de asesinatos. Estos tres casos son tan sólo unos ejemplos de lo que también acoge Internet en los últimos años: anuncios de muertes, muestra de peleas callejeras, video-grabaciones de buylling, maltratos psicológicos, abusos. Los tres utilizaron la denominada "red de redes" para advertir de una masacre que pocas horas después iban a llevar a cabo. Por eso, ante situaciones así, quizás valdría la pena plantearse una serie de cuestiones, como si la función de Internet se ha desvirtuado o ha cambiado de su idea original, o si se ha producido un cambio en las conductas de los individuos que conforman la estructura social, o ambas. Internautas heterogéneos Hoy en día, los usuarios de la red son muy heterogéneos, pasando desde edades más jóvenes hasta las más avanzadas. Según el estudio de Panda Security del último trimestre de 2008, de este espectro de navegantes el 95 por ciento de los jóvenes españoles de 18 a 25 años se conecta a Internet diariamente y el 48 por ciento pasa una media de cinco horas conectado. De ellos, un 97 por ciento afirma utilizar Internet para buscar información, pero la actividad que le precede, con un 69 por ciento, es la participación en comunidades y foros. Los foros y las redes sociales han pasado a ser puntos de encuentro para un número cuantioso e importante de gente que alberga esperanzas y deseos que puedan verse satisfechos en -o a través de- Internet. Los chat, Messenger o redes sociales como Tuenti o Facebook son los últimos resquicios que muchos jóvenes, y no tan jóvenes, encuentran en la actualidad para abrirse al mundo o, incluso, para participar de forma anónima u oculta, y así poder interactuar con los distintos miembros que acuden a ellos. Amistad, amor y relaciones íntimas son tres de los temas por los que se realizan más búsquedas en estos espacios. En el caso del Messenger, su éxito viene dado porque permite una conversación a la carta: uno mismo es quien elige con quien quiere hablar, cuándo y cómo; permanecer oculto o disponible; mentir, etc. Pero lo que nos viene a la mente en primera instancia es saber si aquellos con quienes estamos hablando son o no quienes dicen ser, las personas que realmente son. El caso más llamativo y, a su vez, más representativo, son los foros "chico busca a chica", viceversa o nuevas versiones ahora más de moda. El desengaño de cientos de personas que acuden a estos foros puede llevar a que se desarrollen indirectamente una serie de trastornos y cambios en su comportamiento. Se han dado casos en los que, como en los ejemplos de los asesinos antes mencionados, un gran contingente de personas ha tenido que recibir algún tipo de ayuda psicológica. Pero una cuestión en la que habría que detenerse y reflexionar en profundidad es la siguiente: si Internet se usa en la actualidad como vía de escape a los problemas cotidianos. La velocidad con la que se vive hoy en día impide que se pueda parar uno a pensar estas cuestiones, pero mientras se piensa esto alguien pegado a un ordenador, sin ganas de vivir, con problemas o con trastornos por motivos de cualquier índole, está preparando su particular masacre que, posiblemente, pasará por Internet antes de que se produzca y cuyo final queda a la vista e imaginación de todos.