GAZA
La ola de violencia obliga al presidente a suspender su visita a la zona
Por Eduardo Aguirre
2 min
España05-01-2009
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, suspendió las visitas que tenía previsto realizar el día 4 y 5 de este mes a Líbano y Siria. El motivo de esta suspensión no es otro que las últimas complicaciones en Gaza. El inicio de los bombardeos contra la franja palestina en represalia por los misiles artesanales contra ciudades israelíes, ha alterado radicalmente el planteamiento de la visita que, finalmente, no se llevó a cabo.
Los viajes a Siria y Líbano fueron planeados por la diplomacia española, que veía que Siria había roto su aislamiento e incluso mantenía conversaciones de paz indirectas con Israel, y con Líbano que había recuperado la estabilidad institucional tras el regreso de la milicia chií Hezbolá al Gobierno. Las cosas han cambiado últimamente, y Siria alberga al líder en el exilio de Hamás, Jaled Meshaal, quien ha llamado a los palestinos a una nueva Intifada. La diplomacia española también se encontró con un Líbano amenazado por la posibilidad de que Hezbolá salga en apoyo de Hamás, como en el verano de 2006, cuando el secuestro de dos soldados israelíes desencadenó la última invasión del país por parte de Israel. Debido a estas últimas situaciones, Zapatero se veía presionado para hacer declaraciones anti-israelíes, lo que ha querido evitar de manera tajante, suspendiendo lo que sería su primera visita a Oriente Próximo desde que llegó a la presidencia del Gobierno de España en 2004. Ya en julio de 2006, durante la reunión internacional de las Juventudes Socialistas celebrada en Alicante, Zapatero fue fotografiado con el tradicional pañuelo palestino (denominado kufiya) al término de una intervención. La foto tuvo graves consecuencias contra el jefe del Ejecutivo que fue acusado de tener una postura antisemita. Zapatero aseguró entonces que no se dio cuenta de que tenía colgada una kufiya en el cuello. El Gobierno no tardó en salir en su defensa. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos subrayó que no tolera acusación alguna de antisemitismo contra el presidente del Gobierno, asegurando que “nada tiene que ver la crítica leal y comprometida” a las acciones israelíes con actitudes antisemitas, interpretación que consideró “un gran error”. Pero el Gobierno español sí que actúa desde su propio territorio, y Exteriores expresó ayer en un comunicado oficial “su profunda preocupación por el desencadenamiento de la ofensiva terrestre del ejército israelí” y reiteró su llamamiento a que cesen las hostilidades y se permita la llegada de ayuda humanitaria. "El Gobierno español urge a Hamás a que cese el lanzamiento de cohetes, así como a Israel a que ponga fin a la ofensiva", afirma el comunicado ofrecido por el Gobierno. Por otro lado, Zapatero mantuvo hace pocos días una conversación telefónica de aproximadamente de 25 minutos con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, a quien ha trasladado la disposición de España a ayudar en la búsqueda de una solución pacífica para Gaza. Zapatero calificó dicha conversación de “cordial y constructiva” y consideró que los temas tratados serán la base de los próximos pasos del Gobierno español para propiciar la paz en la región. Uno de los principales temas tratados en esta reunión improvisada vía telefónica, es el análisis a las perspectivas del plan patrocinado por Egipto y por Francia para lograr una tregua en la región, aunque éste ya ha sido rechazado por Hamás.





