Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

FAMILIA

El síndrome de la silla vacía, la tristeza vuelve a casa por Navidad

Por Paula LópezTiempo de lectura1 min
Sociedad25-12-2008

La Navidad es momento de ilusión y felicidad para muchos, época de reuniones familiares, comidas y regalos, pero no siempre es así. A muchos, la Navidad les trae recuerdos de gente que no está y a la que echan de menos. Aparecen en ellos sentimientos de tristeza y ansiedad por no poder hacer nada por recuperar lo perdido, se sienten solas en unos días típicamente de unión familiar.

En estas fiestas, aparece el conocido Síndrome de la silla vacía: a la hora de sentarse a cenar, la ausencia de un ser querido es más latente. Es recomendable cambiar de marco el día de la cena para que, aunque sea inevitable el recuerdo, no se ponga tan de manifiesto su ausencia al revivir hechos pasados. Una buena manera sería, por ejemplo, salir a cenar a un restaurante. Hay gente que llega a poner un plato en el sitio de la persona que ya no está y evitan hablar del tema, pero hay que aceptar la pérdida. Aunque ya no estén presentes físicamente, no por eso dejan de estar espiritualmente en los recuerdos de la familia. Las primeras Navidades con la ausencia de un familiar son una época de duelo en la que es normal sentirse mal, incluso, manifestar taquicardias o dolores de cabeza. Algunas recomendaciones prácticas pasan por no pensar que la Navidad va hacer feliz a la gente porque sí, evitar el estrés y agotamiento mental que producen la compra de regalos y la preparación de la comida, enfrentarse a los problemas y ser realistas ante la situación y disfrutar del día a día, sin obsesionarse con ser feliz. A muchas familias la muerte de un familiar no les llega por sorpresa, sino tras una larga enfermedad y, aunque es igualmente difícil de aceptar, el shock psicológico no es el mismo que el que sufren los que pierden a alguien si esperarlo, por ejemplo, en un accidente de tráfico, cifas que van en descenso desde hace cuatro años.