RESUMEN DE 2008
Los deportes de motor fueron la ¬asignatura pendiente¬
Por Javier Muñoz
2 min
Deportes28-12-2008
En el mejor año en toda la historia del deporte español, han sido muchos los éxitos logrados en numerosas competiciones, tanto a nivel nacional como internacional. Tan buena cosecha parece haber acostumbrado a la afición a la rutina de la victoria. Sin embargo, en 2008 también ha habido lugar para las decepciones. Los deportes de motor y el atletismo son los más claros ejemplos.
A comienzos de año, el regreso de Fernando Alonso a la escudería que le dio tantas victorias y popularidad, se presentó emocionante para la afición española, que se creó ciertas expectativas con su posible lucha por el título. Sin embargo, con un coche muy limitado, el asturiano fracasó rotundamente, al terminar el Mundial en quinta posición, su peor puesto de los últimos años. El niño mimado de Flavio Briatore, aunque reaccionó en el último tramo de la temporada, hincó la rodilla en un año marcado por el espectacular duelo entre Felipe Massa y Lewis Hamilton. La segunda gran decepción la protagonizó el motociclismo. Por primera vez en años, ningún piloto español consiguió hacerse con el título mundial de la competición motera más reñida del mundo. En la categoría reina, MotoGP, Dani Pedrosa finalizó el campeonato en tercera posición. A pesar de ello, el catalán realizó una temporada muy irregular sobre su Honda Repsol. En 250 c.c., Álvaro Bautista fue el menos malo, al terminar segundo. Y en la categoría de 125 c.c., donde más españoles hay, ningún piloto logró estar, siquiera, entre los cuatro mejores. De esta manera, termina un año vacío para España en el mundo del motor, pues Dani Sordo tampoco pudo cosechar una sola victoria en el Mundial de Rallies. A pocos días de que se inauguraran los Juegos Olímpicos de Pekín, todo apuntaba a que el atletismo español iba a ser el principal responsable de llenar el medallero nacional. Pero la realidad es que Chema Martínez, Arturo Casado, Marta Domínguez, Paquillo Fernández, Mario Pestano y compañía no aportaron ni un solo metal a nuestro país. Su actuación estuvo muy por debajo de lo esperado, y no cumplieron con las expectativas creadas. Una mala actuación del equipo que, con demasiadas medallas de chocolate, se alejó de la élite mundial. El capítulo de decepciones se completa con el pobre papel de los equipos españoles en las competiciones europeas más importantes. En la Liga de Campeones, sólo el Barcelona mantuvo el tipo al llegar hasta semifinales. Sevilla y Real Madrid ni siquiera superaron los octavos de final. En la Copa de la UEFA, el Getafe fue el mejor al caer -de forma heroica, eso sí- en cuartos de final contra el Bayern de Múnich. Por último, en la Euroliga de baloncesto, el Tau fue el único español en la Final a Cuatro, en la que, un año más, se quedó en las semifinales.





