BALANCE 2008
El Rey pide “tirar del carro” con unidad para solventar la crisis económica

Por Esteban del Pozo
3 min
España24-12-2008
El último discurso navideño del Rey ha sido uno de los que menor índice de audiencia han registrado. El clima de relajación política, y los comentarios de cómo se había ahorrado unos euros a la hora de hacer las compras provocaron que las familias estuvieran más interesadas en estos menesteres que en su cita anual con el monarca. Eso a pesar de que las principales novedades del mensaje navideño de este año estuvieron centradas en uno de los temas que más directamente afecta a todos los españoles: la crisis económica
Don Juan Carlos quiso llegar directamente a la raíz que más daña el sistema español solidarizándose con "las numerosas personas que han perdido su empleo, sus familiares y tantos jóvenes que no encuentran trabajo". A pesar de comprender la “fuerte crisis económica” que está padeciendo España, no se trató de un discurso catastrofista. El Rey aseguró que “España sigue creciendo de forma sostenida por encima de la media europea, mejorando servicios, prestaciones sociales e infraestructuras”. Puso como ejemplo de esto “los flujos migratorios de tantos hombres y mujeres que se han instalado en España y contribuyen con su valioso esfuerzo al crecimiento”. Fue todavía más allá en cuanto al estado de la economía y aportó su receta para salir de la crisis. Si se quiere escapar de la situación actual desde la “unidad” se tiene que “tirar del carro” para “redoblar esfuerzos en educación, asíํ como en investigación e innovación, que son pilares básicos para elevar la competitividad, mantener el desarrollo y ampliar nuestro bienestar” afirmó el monarca. Además aseguró Don Juan Carlos que “el bienestar, crecimiento y seguridad de España dependen cada vez más del exterior”. Por ello destacó la “integración en la Unión Europea”, pidió “mejorar las relaciones con Estados Unidos” y alabó el gran papel que el Ejército desarrolla “en muy diversas latitudes, como los Balcanes, el Líbano o Afganistán”. En su mensaje navideño, el Rey quiso también resaltar la idea de bien común para “buscar el acuerdo en lo esencial, siempre al servicio de un futuro cada vez mejor para España”. No se olvidó del materialismo y la inmanencia ya que, según él, el bienestar social “ha de ser una ambición permanente, que permita crecer en valores individuales y colectivos para construir un futuro siempre más próspero, justo y solidario”. Sólo así se puede asegurar “plenamente los derechos humanos y la dignidad de cada persona, promoviendo todos aquellos valores que distinguen al ser humano”, afirmó el monarca, que no dejó escapara la ocasión para ensalzar a las “instituciones y voluntarios que fomentan esos valores con su entrega”, entre ellas se encuentra la familia desempeñando “siempre un papel esencial”. La Constitución y ETA La Constitución y el terrorismo también tuvieron un papel protagonista. Pero antes de eso el Rey se reafirmó en sus palabras del año anterior y reiteró que “España es una gran Nación de la que todos podemos sentirnos orgullosos”. Don Juan Carlos alabó la “voluntad de consenso que en su dํa hizo posible la Transición” como “el fundamento de los principales logros”. Por eso reclamó a “las instituciones y al arco parlamentario” que, mediante los acuerdos, se promulgue “la mejor solución a las principales preocupaciones de los ciudadanos, siempre en el marco de la Constitución”. Para ello es clave, aseguró, que se actúe “desde el respeto mutuo, con un diálogo sincero y responsable”, sólo así se podrá “sosegar la vida política y trabajar con espíritu integrador”. Esta unidad que reclama el Rey, es la que, según dijo, acabará con el terrorismo “dentro del pleno respeto a la Constitución”.





