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RALLIES

El Mundial fue ¬coto privado¬ de Sebatian Loeb

Por Álvaro HeraltaTiempo de lectura3 min
Deportes07-11-2008

Hablar del Mundial de Rallies es hacerlo, sin duda alguna, de Sebastian Loeb. El galo ha refrendado en el actual campeonato por qué está denominado como el mejor piloto de la historia tras hacerse con su quinto entorchado. Sin embargo no todo fue un camino de rosas para Loeb, que sufrió mucho durante el primer tramo de la temporada gracias al empuje del finés Mikko Hirvonen. El español Dani Sordo, en tanto, con su tercera posición final en la clasificación general, contribuyó a que Citröen se hiciera también con el título por equipos.

La temporada no pudo comenzar mejor para Sebastian Loeb que, a los mandos de su Citröen, se convirtió en el piloto que más victorias ha conseguido en Montecarlo al sumar el quinto triunfo de su carrera sobre territorio monegasco. Sin embargo, su suerte no prosiguió en Suecia, la segunda prueba de la campaña, en la que tuvo abandonar y ver así como el corredor de Ford Mikko Hirvonnen le desbancaba del liderato. En la prueba sueca, además, el finlandés Jari-Matti Latvala batió el récord de precocidad al imponerse en un rally con apenas 22 años, diez meses y siete días. Herido en su orgullo, Loeb recuperó su mejor versión en México y Argentina, donde se hizo con el triunfo. En los tramos sudamericanos el español Dani Sordo logró subir por primera vez al podio en el último escalón. Posición que mejoró en Jordania, donde finalizó segundo, a un paso de la victoria. Quien no pudo hacer lo mismo fue Loeb, que terminó en la décima plaza. Hecho que, unido al triunfo final de Hirvonen, otorgó el liderato al finlandés en su lucha particular con el francés. Pero Loeb no es de los que se vienen fácilmente abajo y volvió a revertir la situación con dos triunfos consecutivos en Cerdeña y Grecia. En territorio italiano la consecución de los diez puntos por parte del galo llegó con mucho sufrimiento, mientras que en el Acrópolis se vio beneficiado del mal momento por que pasó el equipo Ford. Estos últimos decidieron ponerse las pilas entonces en Turquía, última prueba antes del parón veraniego y en la que escuadra norteamericana hizo un doblete al colocar a Hirvonnen en lo más alto del podio y a Latvala por detrás de su jefe de filas. Esta situación devolvió a Hirvonnen a la cabeza de la clasificación general. Sin embargo, Citröen aprovechó el tiempo de descanso para mejorar los fallos de su coche y, en la reanudación del campeonato, la marca francesa prácticamente voló sobre el asfalto. Así lo demostró Loeb en Finlandia, donde nunca antes se había impuesto. Además, se convirtió en el tercer piloto no escandinavo, tras el español Carlos Sainz en 1990 y el también francés Didier Auriol en 1992, y lograr sacar de allí lo diez puntos. Aunque para la el conjunto galo lo mejor aún estaba por llegar, ya que lograron tres dobletes consecutivos -siempre con Loeb como primero y Sordo como segundo- en los siguientes rallies –Alemania, Nueva Zelanda y Cataluña-. Esta buena racha les permitió recuperar el liderato de constructores y el de pilotos. Este último lo dejó casi sentenciado Loeb en Córcega con una nueva victoria. Hecho que certificó en Japón, donde su tercer puesto le permitió el proclamarse matemáticamente como campeón haciendo así inútil la victoria de Hirvonnen sobre territorio nipón. En Gales, Loeb sumó un nuevo triunfo a su palmarés –pues nunca antes había subido a lo más alto en Gran Bretaña- y, unido al tercer puesto que logró Sordo, Citröen puso el broche de oro a una brillante temporada adjudicándose, además, el Mundial de constructores.