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FILIPINAS

El terrorismo islámico en Filipinas suma y sigue

Por J. F. Lamata MolinaTiempo de lectura2 min
Internacional07-09-2008

El atentado se atribuye al Frente Moro de Liberación (FMLI) filipino, que lleva años sembrando el terror en el país. La bomba, colocada en el interior de un autobús, estalló en una terminal de Ciudad Digos, en la provincia de Davao del Sur, a mil kilómetros al sur de Manila, en el momento en que el vehículo esperaba a varios pasajeros.

La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo –cuyo mandato no ha parado de recibir sobresaltos y acusaciones de corrupción–, había logrado firmar un pacto con los terroristas para una tregua, bajo promesa de concederles la autonomía de la región de Mindanao. Pero una vez que los tribunales declararon que una autonomía de Mindanao sería inconstitucional, la presidente Macapagal, optó por desdecirse y disolvió la comisión para la negociación con el Frente Moro (FMLI), lo que ha provocado que los terroristas hayan endurecido su campaña, que ya ha causado 150 muertos, desde que el Supremo paralizó el acuerdo. Mindanao es la única religión musulmana en el país más católico de toda Asia. Mohagher Iqbal, jefe de la delegación del FMLI, criticó la decisión y atribuyó la responsabilidad del nuevo estancamiento en el proceso a la presidenta. Fundado en 1984, el FMLI es la mayor organización separatista de Filipinas con más de 12.000 militantes, muchos de los cuales siguen combatiendo al Ejército y desobedeciendo las órdenes de la dirección del grupo. Casi 40 años de conflicto étnico, religioso y tribal han causado 120.000 muertos y cerca de dos millones de desplazados en una de las áreas más pobres del archipiélago. A este grupo hay que sumarles el Frente Moro de Liberación Islámica, una escisión del anterior, y el último en aparecer y más sangriento: Abu Sayyaf. Esta milicia fue fundada por iraníes que se asentaron en Basilán para difundir la doctrina del Ayatolá Jomeini. Abu Sayyaf es acusado por Estados Unidos de estar vinculado con Al Qaeda. Además de estos movimientos armados islámicos, también opera en la zona el Nuevo Ejército Popular, una guerrilla de corte marxista. El modus operandi de los “portadores de la espada” (Abu Sayyaf) incluye atentados y secuestros, principalmente de turistas, con los que sacan jugosas cantidades de dinero. Su acción más famosa fue el secuestro en abril de 2000 de 21 personas, en su mayoría extranjeros. Su liberación costó 28 millones de euros. Otros no han tenido tanta suerte: más de 100 rehenes han sido decapitados hasta ahora por esta organización. El Ejército de Filipinas está apoyado por 1.750 militares de EE.UU. en su lucha contra estas facciones armadas.