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SALUD

La muerte súbita provoca más de 60.000 fallecimientos al año en España

Por Paula LópezTiempo de lectura3 min
Sociedad31-08-2008

El mayor temor que puede tener una persona es la muerte, tanto la suya propia como la de sus seres queridos, algo en lo que irremediablemente pensamos en algún momento de nuestra existencia y que inevitablemente llegará. A algunas personas le llega de manera inesperada, otras por edad o enfermedad son más conscientes de que pueda llegar y otros la llegan a provocar.

La eutanasia, un tipo de muerte provocada, está en continuo debate. Son muchos los casos que aparecen cada año de gente que pide que los gobiernos de su país la legalicen. La mayoría de las peticiones son de gente con enfermedades terminales que no quieren seguir sufriendo, que quieren terminar con su vida sin llegar a un estado vegetal y sin sufrir. Famosa es la historia de Ramón Sanpedro en España o de la mujer francesa que tenía un tumor terminal en la cara. Ambos emplearon la eutanasia a pesar de no haber sido aprobado su uso. A partir de casos como estos muchos países han revisado sus leyes y han decidido legalizar este método para determinados casos en los que el enfermo tenga una enfermedad terminal y sufra. En el lado opuesto se encuentra la muerte súbita, que llega inesperadamente y sin aparentes síntomas previos. Esta muerte, no traumática, produce una pérdida brusca de la conciencia y si se actúa con rapidez, puede llegar a evitarse. En los países industrializados, la muerte súbita acaba con más vidas que los accidentes de tráfico, el cáncer de pulmón y el sida juntos. Es la responsable de 60.000 muertes en España al año. El caso del jugador sevillista Antonio Puerta ha hecho que muchos españoles hayan tomado conciencia de este tipo de muerte repentina. Él fue uno de los 20 deportistas que, según estadísticas, son víctimas cada año en España de este tipo de fallecimiento. Las causas más comunes por las que surge una muerte súbita son la cardiopatía isquémica (alrededor del 75 por ciento de los casos), el infarto (el 20 por ciento de los casos) y el excesivo tamaño del corazón. No existe un grupo de edad específico de riesgo para este tipo de muerte, pero las personas "cardiovascularmente sanas", que hacen deporte de manera moderada tienen menos posibilidades de sufrirla, sin embargo, las personas con sobrepeso, colesterol, hipertensión arterial, diabetes y fumadoras, pueden ser más propensas. Según el Instituto de Medicina Legal de Cataluña, el excesivo tamaño del corazón es la principal causa de mortalidad en los casos de muerte súbita de origen cardíaco en el Mediterráneo. Según el estudio de este instituto, a pesar de las cifras (60.000 muertes al año) la incidencia de la muerte súbita de origen cardíaco en España es de las más bajas de los países industrializados, así también éste es uno de los países con mayor esperanza de vida de la Unión Europea. La edad media de vida de España es cada vez mayor, lo que ha provocado que dos millones de españoles superen los 80 años, el 65 por ciento mujeres. Estas personas constituyen el 4,6 por ciento del total de la población del país, según el último padrón municipal publicado por el Instituto Nacional de Estadística. La mayor parte de estos octogenarios son habitantes de Castilla y León, a los que le siguen Asturias y Galicia. En el lado opuesto se encuentran Canarias, Murcia, Andalucía y Baleares. A partir del año 2015, en Europa, debido al aumento de esperanza de vida, habrá más muertes que nacimientos. La llegada de inmigrantes se convertirá en el único factor de crecimiento demográfico, aunque a partir del año 2036 esa tasa ya no compensará la variación negativa de la población europea y ésta empezaría ya a disminuir. Además, según previsiones de la Agencia Eurostat, en el 2060, el número de personas octogenarias se multiplicará por tres con respeto a la cifra actual.