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PSICOLOGÍA

Se acaban las vacaciones y aparece el síndrome posvacacional

Por Esteban del PozoTiempo de lectura2 min
Sociedad30-08-2008

Todo lo bueno se acaba. Adiós a los baños en la playa, a los paseos por la montaña y a las rutas turísticas. En fin, adiós a las vacaciones ante la inminente vuelta al trabajo. Una bendición para unos, un suplicio para otros, que les puede llevar a padecer lo que se ha dado a conocer como el síndrome postvacacional.

El famoso síndrome postvacacional no ha sido considerado como enfermedad en las principales listas internacionales hasta el momento. Pero la realidad es que cada vez está más presente en la sociedad. La sensación de angustia vital producida por el hastío y la desidia debido a la añoranza de las vacaciones provoca que sea muy difícil realizar el trabajo que se tiene que desempeñar. En numerosas ocasiones, este sentimiento es la causa de un fuerte deterioro en las relaciones tanto familiares como labrorales. Además de este síntoma, el padecimiento de esta malestar puede conllevar irritabilidad ante situaciones que antes no resultaban molestas, cambios de humor continuos, dolores musculares y fatiga, disminución en la capacidad de concentración, insomnio, dolores de cabeza, molestias estomacales y sensación de nudo en el estómago y alteraciones del apetito. Según algunos expertos el remedio está en prevenir la aparición. Mantener un cierto horario, no extramotivarse únicamente con el periodo vacacional, mantener una serie de aficiones, ser creativos durante los fines de semana y no hacer las vacaciones excesivamente largas son algunas de las recomendaciones. Los últimos datos macroeconómicos derivados del verano no ayudan a superar este síndrome. La crisis que afecta a los bolsillos de todos los españoles y, en especial, al de las familias que tienen que afrontar la vuelta al cole hace más difícil aún el fin de las vacaciones. Este año, el baremo de gasto escolar se sitúa entre 223 euros y 1.640 euros, según la Unión de Consumidores de España (UCE), dependiendo de la Comunidad Autónoma, de si el centro es público o privado, y del curso en que se vaya a matricular el niño. Una vez más, la queja más repetida por los padres es el continuo cambio que las editoriales aplican en la presentación de sus libros y que impiden que los hermanos puedan reutilizarlos.