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FALLECIMIENTO

Muere Virxilio Viéitez, un maestro de la fotografía

Por Verónica MurielTiempo de lectura2 min
Cultura16-07-2008

Sus fotografías fueron expuestas en París, Ámsterdam y Nueva York, entre otros lugares. El prestigioso fotógrafo gallego Virxilio Viéitez falleció el pasado martes a los 77 años de edad, dejando una obra que retrata la sencillez, la figura sin adornos. Sin duda supo captar a la perfección la austeridad en sus obras.

Virxilio Viéitez nació en 1930 en Soutelo de Montes, Pontevedra. Él quería ser mecánico, por lo que a los 18 años se marchó al Pirineo Aragonés para trabajar como tal en un teleférico. Trasladaron la empresa en la que trabajaba a la Costa Brava, y fue allí donde aprendió el oficio de fotógrafo para sacarse un dinero añadido a su sueldo. Comenzó haciendo fotos que vendía a sus compañeros y fue dejando la mecánica para dedicarse exclusivamente a la fotografía. Al poco tiempo comenzó a trabajar en el estudio del fotógrafo Julio Pallí, quien le enseñó los secretos del laboratorio y el uso de una cámara. Pero una enfermedad de su madre le hizo volver a su pueblo natal en 1955, y nunca volvería a salir de la comarca que le ha hecho inmortal. Su vida transcurrió retratando a sus paisanos, recorriendo la comarca con su seat 1500 mientras fotografiaba bautizos, funerales, comuniones y bodas, y hacía fotos de carnet. Además, en muchas ocasiones ejerció de chófer de la novia en las bodas. Virxilio Viéitez era un hombre callado que supo captar en imágenes todo lo extraordinario que se puede encontrar en lo más cotidiano, desarrollando una estética donde el ser humano lo ocupa todo. El genial fotógrafo sólo aspiró a ser un buen profesional de su pueblo, no quería nada más. Los rostros, los fondos naturales o las atmósferas conformaban las escenas de las inquietantes y profundas imágenes de Viéitez. El secreto estaba en su austeridad. En los años 80 dejó el oficio y metió todos sus negativos y contactos en cajas de latón. El genio no quería reconocimientos y optó por el silencio, hasta que su hija, heredera del estudio, desveló el secreto que guardaba Viéitez en los cofres de metal. Y así supimos que en el país de las salamandras existía un creador poderoso y callado, de ojo directo y encuadre revelador. Su obra se expuso en los últimos 11 años en la galería de la agencia Vu de París, en el Instituto Cervantes parisiense, en la VIII Fotobienal 98, en el Museo de Arte Contemporánea MARCO y en la Sala de Exposiciones Caixanova de Vigo; en la selección "150 años de fotografía en España" del especialista en fotografía española Publio López Mondéjar en A Coruña; en Ourense; en la muestra "Al gust de Cartier-Bresson" en Barcelona; en Amsterdam y hasta en Nueva York.