CONFERENCIA INTERRELIGIOSA
La familia saudí defiende ante el Rey la “tolerancia” del Islam
Por Raquel Rodrigo
4 min
España15-07-2008
El Palacio del Pardo de Madrid fue el testigo silencioso de la mezcla religiosa que tuvo lugar con motivo de la Conferencia Internacional para el Diálogo, en la que los monarcas español y saudí ejercieron de anfitriones. El Rey Abdulá, líder de un país como Arabia Saudi, a la cabeza de la violación sistemática de los derechos humanos, transmitió el mensaje de un Islam moderado y tolerante, e instó a “abrir una nueva página para la Humanidad donde la reconciliación sustituirá a la disputa”.
Una característica fundamental de los musulmanes es la falta de una voz única que hable por todos. Para solucionarlo, el Rey Abdulá había reunido poco tiempo antes a los teólogos y pensadores que representan a los musulmanes de todo el mundo en La Meca, con el fin de consensuar un mensaje para transmitir en Madrid, que “el islam es la religión de la moderación, la ponderación y la tolerancia”, y que “insta al diálogo constructivo”. El Rey Abdulá comenzó su discurso con un verso del Corán: “¡Oh humanidad! Os hemos creado de una simple pareja y os hemos convertido en naciones y tribus para que os podáis conocer, no para que os menospreciéis unos a otros. En verdad que el más honorable de entre vosotros a la vista de Dios es el más respetuoso”. El Rey saudí condenó el extremismo. “Todos creemos en un único Dios, el cual estableció que las religiones de las gentes sean distintas. Si Él hubiera querido, habría impuesto una sola religión a toda la humanidad. Nosotros nos reunimos aquí para confirmar que las religiones que Dios nos quiso conceder han de ser medios para la felicidad, no de disputa y de enfrentamiento”, afirmó, el monarca saudí, quien añadió que “las tragedias vividas a lo largo de la historia de la humanidad no eran por motivo de las religiones, sino por culpa del extremismo que adoptaron algunos de los seguidores”. Por su parte, el Rey Juan Carlos deseó en su discurso de inauguración de la conferencia que el encuentro sirva para avanzar hacia “un mundo que acabe para siempre con la inaceptable barbarie terrorista, que luche contra el hambre, la enfermedad y la pobreza, que sea respetuoso con los derechos del ser humano y que promueva la defensa del medio ambiente”. A la conferencia asistieron, entre otros, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el secretario de la Liga del Mundo Islámico, Abdalá Al Turki. Este último afirmó que el objetivo es “que esta Conferencia no sea como otras, estériles, que se traduzca en proyectos operativos, materiales y que sea objeto de seguimiento” por parte de los organizadores, algo que apoyan ya que “el Islam es fuente de tolerancia”. PREDICAR SIN EL EJEMPLO A pesar de la buena intención de las palabras del monarca saudí, la realidad es muy distinta, y así lo declaran las ONG’s, que denuncian que en Arabia Saudí sigue vigente la pena de muerte, se practica la tortura, se encarcela a personas solo por su religión y cuya legislación discrimina a la mujer “hasta tal punto de considerarla, en ocasiones, culpable de su violación”. Según Amnistía Internacional (AI), el año 2007 se detuvieron en el país árabe a más de un centenar de personas por sus creencias religiosas o su orientación sexual. En cuanto a la familia, AI denuncia la discriminación de la mujer, ya que en caso de divorcio, el hombre recibe la custodia de los hijos. La ONG Human Rights Watch (HRW) denunció que Arabia Saudí incumple dos derechos fundamentales: el derecho a un trabajo digno y a la información. La Ley del Trabajo del Reino excluye a las trabajadoras domésticas, principalmente extranjeras, por lo que muchas se encuentran “en condiciones de esclavitud: trabajan 18 horas al día y no se les paga salario durante periodos de meses y hasta diez años”. En cuanto a la información, Reporteros Sin Fronteras, afirman que no existe un marco jurídico que proteja la libertad de expresión. Señalan que “los periodistas saudíes no implican jamás al poder y sigue vigente la autocensura”. Además de las tres religiones mayoritarias, cristiana, musulmana y judía, asistieron a la conferencia representantes de las filosofías orientales budistas, taoístas, hindúes y confucianos, todos ataviados con sus vestimentas tradicionales, lo que convirtió el Patio de los Austrias del Palacio del Pardo en una pintoresca amalgama de colores y religiones. Entre los asistentes se encontraron el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, representando a Su Santidad; Tony Blair, como enviado especial para la paz en Oriente Próximo y el reverendo Jesse James, fundador de la liga por los derechos de los afroamericanos en Estados Unidos. Como representación española, se personaron los ministros de Asuntos Exteriores y de Justicia, Miguel Ángel Moratinos y Mariano Fernández Bermejo, y el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. El Rey Juan Carlos también habló del pluralismo religioso. “España cuenta con una conocida tradición como tierra de enriquecedora encrucijada de culturas y religiones”, dijo el monarca español quien explicó que “desde el mutuo respeto a todas las creencias, el diálogo debe dirigirse a facilitar el mejor conocimiento mutuo, a subrayar aquellos valores coincidentes, y a promover la colaboración y el entendimiento recíproco”. Advirtió también del “momento crítico” por el que pasa la humanidad como consecuencia del “el exceso del terrorismo, el desmembramiento de la familia, las drogas, las disputas racistas, la explotación del débil”, como consecuencia del “vacío espiritual” causado por el “distanciamiento de Dios”. Asimismo, el Rey Juan Carlos afirmó que los diálogos anteriores fracasaron porque se exageraron las diferencias entre religiones, es así que “para tener éxito, se debe hacer hincapié en el vínculo común que es una creencia en Dios, así como los nobles principios y valores morales”.





