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5.000 UNIDADES

España eliminará todas sus bombas de racimo en un plazo de dos años

Por Elena GómezTiempo de lectura2 min
España11-07-2008

Las bombas de racimo, un tipo de arma que actúa de forma indiscriminada, no distinguen entre blancos civiles y militares y siguen causando muertos y heridos mucho tiempo después de que un conflicto haya finalizado, serán destruidas en un plazo de dos años. Así lo ha determinado la ministra de Defensa, Carmen Chacón, durante una visita a la Academia de Ingenieros del Ejército.

El inicio de los trámites para la destrucción de estas armas, de las que existen en España unas 5.000 unidades, se adelantan a los plazos formales previstos en el Tratado contra las bombas de racimo aprobado el pasado 30 de mayo en la Conferencia Diplomática de Dublín. Esta moratoria permite anticiparse a la Convención sobre las Bombas con Submuniciones, que se firmará durante una ceremonia en Oslo los próximos 2 y 3 de diciembre, antes de su ratificación por los países firmantes. El acuerdo, cerrado el pasado mes de mayo en Dublín tras intensas negociaciones entre 111 países, propone prohibir la utilización, la preparación y el almacenamiento de este tipo de armas. El Ejecutivo ha decidido aplicar una “moratoria unilateral que prohíbe usar, producir, guardar, comprar o transferir estas municiones”, anunció la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, después del Consejo de Ministros. “Tenemos la firme voluntad de que España se coloque a la cabeza mundial en la erradicación de las bombas de racimo”, expresó. Esta decisión, tomada por el Gobierno, será decisiva para terminar con los efectos dramáticos que producen este tipo de armas en los países en los que se sufren sus efectos. Por ello, Defensa se propone que la destrucción de estas bombas se haga de acuerdo con las normas aplicables para la protección de la salud pública y el medio ambiente. Según la información facilitada por el Ministerio que dirige Carmen Chacón, el control del proceso de desmilitarización de las bombas de racimo depositadas en los polvorines de las Fuerzas Armadas se va a efectuar en distintas fases. Estas bombas, que siguen almacenando unos setenta países, pueden contener cientos de elementos explosivos que explotan en un amplio radio sobre el terreno previsto. Se dice que se puede fijar el lugar de impacto de la bomba, pero no se puede prever exactamente el área sobre la que se dispersa su contenido ni el momento exacto de la detonación. A veces los elementos explosivos permanecen inactivos durante un tiempo. En ambos casos, los efectos mortíferos de las bombas racimo pueden alcanzar tanto a los combatientes como a personas civiles inocentes. De hecho, son numerosos los muertos y mutilados causados por este tipo de bombas, sobre todo entre la población civil, y especialmente entre en los niños.