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RELACIONES EXTERIORES

Marruecos vuelve a la carga y reclama Ceuta y Melilla a Zapatero

Por Raquel RodrigoTiempo de lectura3 min
España11-07-2008

Los marroquíes no se rinden. En la segunda visita del presidente Zapatero a Marruecos, su primer ministro, Abas el Fasi, pide reabrir el diálogo sobre la soberanía de Ceuta y Melilla.

El pasado viernes 11 de julio el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero se reunió con el primer ministro marroquí, Abas El Fasi, en la ciudad de Oujda, situada al norte del país alauí. Esta ciudad se encuentra en la frontera con Argelia, por lo que se considera como puerta de entrada de los inmigrantes ilegales que quieren llegar a Europa. La recepción se realizó en el aeropuerto de dicha ciudad con decenas de banderas marroquíes y una única y minúscula bandera española. La visita coincide con el sexto aniversario de la ocupación del islote de Perejil por parte de un grupo de gendarmes marroquíes, la cual requirió un dispositivo de asalto por parte del Ejecutivo Español, gobernado entonces por José María Aznar, y las gestiones de Estados Unidos. Desde el Ejecutivo español se quitó hierro al asunto de la coincidencia de la fecha, destacando las excelentes relaciones entre ambos países. El presidente del Gobierno estuvo acompañado por el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y por el embajador español en Marruecos, Luis Planas. En el Palacio del Gobernador de Oujda, se analizaron aspectos referentes a la colaboración en cuanto a inmigración, justicia, economía y seguridad. El presidente del Gobierno explicó su plan de retorno voluntario de inmigrantes, el cual será detallado más adelante tras la visita del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho; y la iniciativa del Partido Socialista (PSOE) de permitir el derecho de voto a los inmigrantes con residencia estable en las próximas elecciones municipales. Esta iniciativa sólo se considerará si existe la reciprocidad por parte del Ejecutivo alauí, permitiendo el voto de casi 3.600 españoles que viven en el país. El Fasi aprovechó la visita para pedir a Zapatero en una reunión privada la reapertura del diálogo sobre Ceuta y Melilla, ciudades que Marruecos considera como “ocupadas” por España, bajo su soberanía desde 1496 y 1580, respectivamente. Sin embargo, desde la delegación española aseguran, por el contrario, que el primer ministro marroquí señaló únicamente que esperaba que dicha discusión no debiera ser un obstáculo para las buenas relaciones, y que Zapatero le indicó que el Gobierno español, dentro del marco constitucional, “siempre ha mantenido una actitud respetuosa con Marruecos” en este sentido. MEJORA EN LAS RELACIONES El presidente del Gobierno admitió que las relaciones recuperaron su “calor” tras el “leve enfriamiento” registrado durante la visita de los monarcas españoles a estas ciudades autónomas en noviembre de 2007, lo que llevó a Marruecos a llamar a consultas a su embajador en Madrid, Omar Azziman. Juan Vivas, presidente de Ceuta, consideró, 24 horas después de esta reunión que se encontraba convencido de que “ningún gobierno democrático de España aceptará dialogar con Marruecos sobre la españolidad de Ceuta”. Según Vivas, las ciudades autónomas forman parte del territorio español “con base en muy sólidas razones históricas, jurídicas y políticas y también porque así lo quieren los ceutíes y los melillenses”. “Los ceutíes deseamos unas buenas relaciones entre los gobiernos de España y Marruecos, basadas en la cooperación y la amistad, una cooperación que debe estar centrada en cuestiones que afectan al bienestar y al progreso de ambas naciones”, añadió. El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, fue más tajante al considerar que es una “arbitrariedad histórica que Marruecos reclame la soberanía de las ciudades de Ceuta y Melilla, ya que éstas nunca han pertenecido al reino alauí”, por lo que Marruecos reivindica “algo que nunca ha sido suyo”, a lo que añadió que “se trataría de una anexión, nunca una devolución”. Asímismo, Imbroda subrayó su esperanza de que el presidente dejase clara esta cuestión “porque es una intromisión que no se debe consentir”. El presidente de Melilla afirma estar de acuerdo con Gustavo de Arístegui, portavoz del PP en la Comisión de Exteriores del Congreso, el cual afirmaba que “es más beneficioso dejar clara la posición sobre Ceuta y Melilla que no decir nada”.