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ESCRITORES

Unos documentos podrían aclarar aspectos sobre la vida de Franz Kafka

Por Adriana EscaladaTiempo de lectura3 min
Cultura08-07-2008

En un apartamento de Tel Aviv podrían hallarse documentos que hasta hoy en día no han estado disponibles y que aclararían algunos datos sin descubrir de la vida del escritor judío de Praga Franz Kafka, muerto hace 84 años, a causa de una tuberculosis.

Según el diario israelí Haaretz, estos documentos fueron entregados por Kafka (1883-1924) a su amigo Max Brod, el cual editó su obra en Palestina, durante el mandato británico. Este último, cuando murió en 1968, le dejó la herencia de estos documentos a su secretaria y amante después de la muerte de la esposa de Brod, Esther Hoffe. Esta impidió que los investigadores tuvieran acceso a los mismos vendiendo varios de estos textos, y otros depositándolos en cajas fuertes en bancos de Suiza. Con la muerte de Hoffe, el año pasado, que vivía en Tel Aviv, sus dos hijas han heredado esos documentos. Se cree que varios documentos, postales, bosquejos y objetos personales del autor permanecen en la vivienda de Hoffe. Esto, más la celebración del 125º aniversario del nacimiento del autor con obras como La metamorfosis, El proceso y El castillo, ha causado gran interés en dichos documentos. Durante 40 años, Hoffe se empeñó en guardar excesivamente las pertenencias de Kafka. Su obsesión fue tal, que hasta se enfrentó al Gobierno de Israel, que, incluso, le acusó de traficar con los escritos de Kafka fuera del país. Pero tanto las autoridades como los eruditos confían en que las herederas de Hoffe, sus hijas Ruth y Hava, permitan conocer el archivo que aclararía muchas dudas sobre dicho escritor. En muy mal estado Aunque debido a las malas condiciones del piso de Hoffe, y a las hordas de gatos y perros que la mujer tuvo hasta dos años antes de su muerte, puede ser que los documentos estén en mal estado. Tan mal tenía su hogar que incluso una inspección de sanidad tuvo que intervenir después de que los vecinos se quejaran del mal olor. En una ocasión, Hoffe fue arrestada en el aeropuerto Ben-Gurion de Tel Aviv, por traficar con el material histórico de Kafka. La policía encontró en su equipaje el diario personal de Kafka y algunas de sus cartas, y aunque permitió a las autoridades revisar sus propiedades, fue acusada de ocultar documentos clave. Max Brod desobedeció las órdenes que le dio su amigo Kafka de quemar toda su obra, haciéndose famoso por publicar parte de ella. En 1939, una noche antes de que los nazis tomaran Praga, Brod huyó de la ciudad hacia tierras palestinas con las pertenencias del escritor de La metamorfosis. Más tarde, en 1956, Brod trasladó el archivo a Suiza, durante la crisis del Canal de Suez. En 1961, Brod entregó la mayor parte de los manuscritos de Kafka a la biblioteca Bodleian en la Universidad de Oxford, aunque se quedó con el original de El proceso, defendiéndose de que había sido un regalo de su amigo. Casi 30 años después, Hoffe vendió la novela por 1,23 millones de euros, en la casa de subastas Sotheby. Además, en los años 80 la editorial alemana Artemis y Winkler pagó por el diario de Brod, el cual nunca recibió. En 1993, Hoffe informó que lo había transferido a una caja de seguridad en un banco de Tel Aviv. Y a día de hoy, la batalla legal entre la editorial y las herederas aún continúa.