ZIMBABUE
Mugabe, el espejismo de una democracia
Por J. F. Lamata Molina
2 min
Internacional29-06-2008
Hay algo más de una generación de habitantes de Zimbabue que sólo conocen a un presidente: Robert Mugabe. El motivo es simple, Mugabe ha sido el único presidente que ha tenido el país desde que es independiente, si no se cuentan los años en los que estuvo vigente de manera irregular el Estado racista de Rodhesia de Ian Smith.
A sus 84 años, el dictador Robert Mugabe parece dispuesto a seguir en el poder mientras continúe su vida. Entre los discursos más polémicos del presidente Mugabe es el de que la homosexualidad es una degeneración que proviene de Occidente, lo que llevó a muchas asociaciones a considerar al presidente de Zimbabue un homófobo (la homosexualidad es delito en aquel país). En cuanto a Derechos Humanos, ya a principios de su mandato (1983) apareció la sombra del genocidio en aquel país a las órdenes de Mugabe. Los resultados de la primera vuelta de estas elecciones en Zimbabue son todo menos claros, las fuerzas y agencias del país han dado diversos escrutinios y cada medio de comunicación se ha apuntado en el que le ha dado la gana. Así por ejemplo el periódico El País aseguró que Mugabe había ganado por un 43,2 por ciento de los votos, mientras que el diario The Herald cifraba la victoria en un 57 por ciento de los votos. Las irregularidades en las elecciones en el país africano no son novedad, ya en 2002 fueron muchos los que acusaron a Mugabe de haber falseado el resultado de unas elecciones que en realidad habría ganado Tsvangirai, se negó a aceptarlo entonces y se ha negado a aceptarlo ahora (Mugabe cambió la ley electoral tres días antes de los comicios). Robert Mugabe, todos sus ministros e incluso su esposa, Grace Mugabe, están vetados en la Unión Europea, puesto que sus nombres fueron incluidos hace seis años en la lista negra de los entonces 15 países de la UE de personas "non gratas" (que no serán invitadas a ninguno de los países miembros). Aunque Reino Unido se saltara aquella indicación, eso no evitó que el país fuera expulsado de la Commonwealth. Tsvangirai, el eterno rival y sus colaboradores, han conocido en varias ocasiones lo que es pasar una noche en la cárcel debido a los titubeos liberales del presidente. Ahora los seguidores del régimen se han pasado, puesto que nadie podrá considerar creíble un porcentaje de votos tan elevado y aun suponiendo que fuera legítimo, muchos se preguntan ¿qué legitimidad democrática se le puede dar a unas elecciones con un sólo candidato a la Presidencia?





