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ZIMBABUE

Mugabe, un presidente ajeno a la presión internacional

Por Miguel MartorellTiempo de lectura2 min
Internacional29-06-2008

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, ha llevado adelante sus planes de mantenerse en el poder interviniendo en las elecciones presidenciales en medio de las críticas de la Comunidad Internacional. Unas denuncias que han venido acompañadas de sanciones económicas que no sufrirá él, sino una población que padece una tasa de paro del 80 por ciento y una inflación del 160.000 por ciento.

El Consejo de Seguridad de la ONU emitió, el pasado martes 24, una resolución de condena contra la violenta campaña de presión y persecución hacia los opositores a Mugabe y que provocó que el líder de la oposición se tuviera que refugiar en la Embajada holandesa. De hecho, consideró claro que en esas circunstancias era imposible celebrar unos comicios “libres y justos”. “El Consejo de Seguridad además condena las acciones del Gobierno de Zimbabue con las que se les ha negado a los opositores políticos el derecho de hacer campaña en libertad”, señalaba el documento de la ONU, que fue acordado por los 15 miembros del Consejo de Seguridad tras intensas negociaciones, y después de que las sanciones económicas al Zimbabue de Mugabe no frenaran sus intenciones. La ONU, de cuya declaración se esperaba una mayor contundencia, advertía también de que cualquier futuro gobierno en Harare “debe respetar los intereses de todos los ciudadanos” para ser legítimo, una advertencia que no deja de ser paradójica si se lanza sobre un país que se califica a sí mismo de democrático. Por último, el Consejo de Seguridad advertía de que no se reconocerían los resultados de estos comicios. Del mismo modo que hizo la ONU, la Comisión Europea calificó las elecciones de Zimbabue como un “simulacro” y descartó cualquier sombra de legitimidad. “Como las Naciones Unidas, la Comisión no considera estas elecciones legítimas o válidas”, comentó un portavoz del Ejecutivo comunitario. Mugabe ya había sido criticado antes por la Comunidad Internacional por seguir adelante con los comicios pese a la retirada del líder opositor, Morgan Tsvangirai. “Los comicios de hoy son una farsa, y su resultado será un resultado hueco y sin sentido”, añadió un portavoz, cuyas críticas se sumaron a la de los países del G-8. La “violencia, obstáculos e intimidaciones sistemáticas” del Gobierno “hicieron imposible” una elección “justa y libre”, dijeron en una declaración los ministros de Exteriores del grupo reunidos en Kyoto. “No aceptaremos la legitimidad de un gobierno que no refleja la voluntad del pueblo”, aseguraron. “Hay que respetar los resultados de la primera vuelta del 29 de marzo”. “Este tipo de fraude no puede tener un resultado legal, esa es la posición de Estados Unidos”, dijo la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, quien anunció que en la próxima reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, se estudiará endurecer las sanciones contra Zimbabue.