ZIMBABUE
Mugabe se proclama presidente sin esperar al resultado de las elecciones

Por Miguel Martorell
2 min
Internacional29-06-2008
Las elecciones presidenciales en Zimbabue se han confirmado como la pantomima en la que el actual jefe de Estado, Robert Mugabe, y sus partidarios las han convertido. Sin esperar si quiera al recuento de las papeletas, Mugabe se declaró, dos días después de las votaciones, vencedor por una mayoría “aplastante”, obviando en sus palabras el hecho de que era el único candidato posible en los comicios celebrados el pasado viernes.
Morgan Tsvangirai, líder del Movimiento para el Cambio Democrático (MCD) lleva exiliado desde el 23 de junio, cuando la campaña de acoso y violencia desatada por los partidarios de Mugabe contra los dirigentes y simpatizantes de la oposición le hizo temer por su vida. Poco antes, Tsvangirai había anunciado que no se presentaría como candidato a las elecciones. El pasado 29 de marzo, Tsvangirai venció la primera vuelta de las elecciones presidenciales, pero su ajustado resultado sobre la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF) de Mugabe obligó al país a acudir a una segunda vuelta. Desde entonces, el presidente se ha encargado de que en esta ocasión las urnas le fueran favorables. Tsvangirai pidió la intervención de la Unión Africana (UA) y la Comunidad de Desarrollo del Sur de África (SADC) para llevar a Zimbabue a una “transición” política, vigilada por un contingente de fuerzas de paz internacionales. Sin embargo, y pese a las críticas mundiales a Mugabe, el presidente y sus aliados continuaron adelante con las elecciones. Aquel día, mientras Mugabe se describía “optimista y tranquilo” ante unas elecciones en las que él era el único candidato, Tsvangirai y sus seguidores llamaban a la abstención y denunciaban los votos derivados de la intimidación de la población: “Si es posible, os pedimos que no votéis, pero, si os veis obligados a votar por Mugabe porque vuestras vidas están en peligro, hacedlo”. Las largas colas que a primera hora de la mañana del pasado 29 de marzo podían verse en Harare, capital de Zimbabue, cerca de los colegios electorales contrastaba con la tranquilidad que se respiraba el pasado día 27. Incluso pudo verse más gente esperando para comprar el pan que para acudir a las urnas, según informaron algunos medios. Dos días después, sin que el recuento de papeletas hubiera terminado, Mugabe se proclamaba vencedor, confirmándose así las peores sospechas de los observadores neutrales de la UA y la SADC de que los comicios no podían ser limpios. En lo que bien podría haber sido un acto de cinismo, Mugabe definió su victoria como “aplastante”. Con la Comunidad Internacional en contra de Mugabe, el arzobispo sudafricano Desmond Tutu pidió a los líderes de la UA una señal firme contra el presidente de Zimbabue. “Si hubiese una voz unánime, que le dijese claramente a Mugabe... eres ilegítimo y no vamos a reconocer tu administración de ninguna manera, creo que sería una señal muy poderosa, que fortalecería a la Comunidad Internacional”, dijo. Si la presión internacional continúa, sería posible que el MCD de Tsvangirai forzase una reforma de la Constitución, consideró el líder opositor, que no descartó que se celebrasen nuevas elecciones. Además, propuso que el cargo de presidente de Robert Mugabe se mantenga de forma “ceremonial” y evitar así que las infladas ansias de poder de Mugabe se vean lastimadas.





