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DROGADICCIÓN

Las drogas, compañeras de los jóvenes en las salidas nocturnas

Por María ReyesTiempo de lectura3 min
Sociedad06-06-2008

Muchos jóvenes creen que las drogas les ayudarán a pensar mejor, a aumentar su popularidad o a mantenerse más activos. Su extendido uso y la falsa imagen que se ha creado de “sustancias de moda” hacen que crezca la idea de que probarlas no traerá ningún efecto negativo, y en una cultura hedonista, esto es sinónimo de consumo.

Sin embargo, las drogas son sustancias que para producir los efectos que se le atribuyen tienen que alterar la actividad del cuerpo. Entran en el organismo y encuentran en el torrente sanguíneo una vía para ser transportadas al cerebro desde donde controlan las acciones y sentidos del consumidor. Son muchas y muy diferentes las drogas que se pueden encontrar en las distintas zonas de marcha juvenil, y todas ellas con efectos muy peligrosos para la salud. Empezando por una sustancia legal y socialmente aceptada como el alcohol; un depresivo que altera las emociones y los sentidos pero que a su vez provoca enfermedades de hígado, de páncreas y cáncer. Favorece la aparición de alteraciones metabólicas de la sangre y de déficit nutricional y produce arritmias y daños en el músculo cardíaco. Las anfetaminas fueron muy usadas hace menos de 50 años como pastillas para adelgazar, y aún hoy, algunas de estas píldoras se consideran dentro de esta clasificación de drogas. Las conocidas como “anfetas” vienen presentadas en pastillas o tabletas y tienen un efecto rápido de aceleramiento de las funciones del cerebro y del cuerpo provocando sensación de poder, alerta y energía. Pero el aumento de la frecuencia cardiaca, respiratoria y arterial que trae consigo, presentan sudoración, temblores, dolores de cabeza, insomnio e incluso visión borrosa; por no hablar de las alucinaciones y paranoia que puede provocar su uso a largo plazo. Una de las drogas más extendidas en la actualidad es la cocaina o su vertiente llamada crack. La primera, un polvo cristalino blanco que se inhala y la segunda bolitas que se calientan para después ser fumadas; ambas sustancias obtenidas de la planta de la coca. Produce un efecto estimulante de entre 15 y 30 minutos pero viene acompañado de dolores de cabeza, convulsiones, temblores incontrolables y aumento de la presión arterial y la temperatura corporal, además de alteraciones en la frecuencia cardiaca que puede llevar a ataques de corazón. El extasis se ha convertido en ocasiones en bandera de las “fiestas pastilleras”. En forma de polvo, pastillas o cápsulas combina un alucinógeno con un estimulante haciendo que todas las emociones, negativas y positivas, se vivan más intensamente. Provoca sequedad en la boca, calambres escalofrios, y nauseas. A largo plazo afecta a los riñones y al hígado además de producir depresión, ansiedad y paranoia. En los últimos años ha aparecido una alternativa popular al éxtasis que es si cabe más peligroso: El GHB también conocido como éxtasis líquido. Tiene los mismos efectos pero su aspecto incoloro e inodoro ha hecho que sea usado para violaciones en citas ya que es muy fácil de verter en las bebidas si que nadie se percate. Otra droga de las llamada “de diseño” es el LSD; un alucinógeno preparado en laboratorios que es insípido e incoloro y se lame o chupa de pequeños cuadrados de papel secante decorados con dibujos y colores lo que resta aspecto de peligrosidad. Los consumidores de esta sustancia pierden la noción del tiempo. Las alucinaciones, que si resultan son malas pueden provocar ataques de pánico y ansiedad, duran hasta 12 horas ya que no cesan hasta que la droga ha sido eliminada por completo del cuerpo. A largo plazo provoca insomnio, aumento de la frecuencia cardiaca e incluso coma. Y por último, está la heroína. Es una de las sustancias más conocidas y actualmente menos usadas entre los jóvenes debido a los rápidos y evidentes efectos secundarios físicos que produce: inflamación de encías, reducción de la visión, pústulas en la cara, picores, parálisis, etc. Sin embargo, todas las otras drogas son igual de peligrosas y su peligro se hace aún mayor ante la inconciencia de los jóvenes sobre sus efectos y la visión de estas sustancias como un elemento más del “ocio”.