ARMAMENTO
La Comunidad Internacional estigmatiza las bombas de racimo

Por Miguel Martorell
2 min
Internacional01-06-2008
El Proyecto de Convención sobre Municiones en Racimo firmado en Dublín supone todo un paso adelante en la supresión de las bombas de racimo. Este tipo de armamento ha sido utilizado en una veintena de países y ha provocado, en medio siglo de existencia, 100.000 víctimas civiles.
Dublín se convirtió la pasada semana en el epicentro de un acuerdo histórico suscrito entre 109 países para prohibir el uso de las bombas de racimo, un tipo de armamento que ha causado más de 100.000 víctimas en las últimas décadas. Aunque los principales exportadores y fabricantes de bombas de racimo no firmaron el tratado, el hecho de que 109 estados hayan optado por su destrucción significa un gran paso para la estigmatización internacional de este tipo de armas. La peligrosidad de las bombas de racimo para la población civil radica en su composición. Con la posibilidad de ser lanzadas desde tierra, mar o aire, las bombas de racimo están formadas por un contenedor que puede contener hasta 300 pequeñas granadas de todo tipo (incendiarias, antitanque, químicas, antipersona...) Al alcanzar cierta altura, el contenedor libera las pequeñas bombas, que se dispersan en una amplia zona de terreno, destruyendo lo que encuentran a su paso. Sin embargo, en un 30 por ciento de los casos, las bombas no explotan y se convierten en trampas mortales que descansan en el terreno hasta que alguien topa con ellas. Por el acuerdo firmado la pasada semana en Dublín, 109 países del mundo se comprometen a "no utilizar jamás, bajo ninguna circunstancia, bombas de racimo; a no elaborar, producir, adquirir de cualquier modo, acumular, almacenar o transferir a nadie, directa o indirectamente, armamento de racimo", un paso más hacia su desaparición. Los estados firmantes se comprometen también a no "ayudar, promover o incitar a nadie a participar en cualquier actividad prohibida a un Estado parte en virtud de la presente Convención". Además, y puede que como punto más importante del acuerdo, los países se comprometen a ofrecer una asistencia a las víctimas de este armamento. El acuerdo incluye un compromiso a la asistencia, rehabilitación y apoyo psicológico en función del sexo y edad de las víctimas civiles que hayan podido causar las bombas de racimo. En el documento suscrito en Dublín se establece que cada Estado deberá desarrollar un plan nacional que incluya fechas concretas y una partida económica para ello. El primer país en expresar su apoyo al documento que se firmó en Dublín fue Reino Unido, cuyo primer ministro anunció que su Gobierno decidió "poner fuera de servicio todas las bombas de racimo". "Creo que es un gran paso para hacer del mundo un lugar más seguro", añadió Gordon Brown. El acuerdo fue suscrito por los principales productores de este tipo de armamento, como Reino Unido, Francia o España, después de décadas de lucha por parte de las ONG y organizaciones pro Derechos Humanos para la eliminación de este tipo de armas de los arsenales de los ejércitos de todo el mundo.





