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RELIGIÓN

Más musulmanes que católicos en Occidente por la creciente pérdida de fe

Por Esteban del PozoTiempo de lectura2 min
Sociedad30-03-2008

El catolicismo ha dejado de ser la religión con mayor número de fieles y ha sido superada por el Islam. Según ha publicado el periódico vaticano L¬Osservatore Romano, el 17,4 por ciento de la población mundial es católica, frente al 19,2 por ciento que es musulmana. Aún así, las diferentes ramas del cristianismo, es decir, católicos, ortodoxos, protestantes y anglicanos, reúnen al 33 por ciento de la población mundial.

El responsable del Anuario Pontificio, monseñor Vittorio Formenti, aseguró que Islam ha superado a la religión católica por el aumento de la población, sobre todo, debido a la mayor natalidad entre los musulmanes. Tampoco es menos importante el hecho de que es difícil negar la religión islámica en países árabes, además de la crisis religiosa que está viviendo Europa. El número de católicos en el mundo fue de 1.131 millones en 2006, un 1,4 por ciento más que los 1.115 millones de 2005. El pilar fundamental del credo católico se concentra en el continente americano, donde está el 49,8 por ciento de los católicos de todo el mundo. Monseñor Vittorio Formenti aseguró: "En la relación entre aumento de la población y crecimiento del mundo, los católicos permanecen estables". Según él, el aumento del número de sacerdotes católicos, 700 en todo el mundo, ejerce un papel muy importante. Se observa una mejora de las vocaciones, aunque éstas no proceden de Europa ni de Estados Unidos o Canadá, sino de Asia, Filipinas, India, Corea del Sur, Vietnam y Japón. Estos datos casi coinciden con el tercer aniversario de la muerte de Juan Pablo II, el Papa viajero como se le llegó a conocer. Su vida en Polonia, donde tuvo que convivir con nazis y comunistas, le hizo darse cuenta del peligro que suponían los totalitarismos para la persona. Además, vio cómo, únicamente cuando se está en primera línea, se puede vencer al enemigo. Por eso, nada más coger las riendas del Pontificado, comenzó a viajar y a acercarse a la gente con el mensaje de Dios para avisar de los peligros que él creía que existían en ese momento. No rehuyó ninguna cuestión: Cuba, las antiguas provincias de la URSS, África, la India, etc. Su testimonio recorrió todo el mundo hasta el 2 de abril de 2005. Su pensamiento sigue en pie en libros y encíclicas y el Papa Benedicto XVI, su mano derecha, lo mantiene vivo.