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FÚTBOL

La crisis económica ¬ahoga¬ a los clubes modestos

Por Álvaro HeraltaTiempo de lectura4 min
Deportes06-04-2008

El fútbol, para muchos, siempre ha sido un deporte sinónimo de luces, fama y dinero. Por ello, cada temporada infinidad de equipos luchan por dar ese salto al profesionalismo que les permita vivir una época de vino y rosas sin saber que el sueño se puede tornar en pesadilla. Es lo que les está sucediendo al Logroñés, Levante, Algeciras y al Gretna escocés; clubes en los que la pelota ha dejado de ser lo más importante, ya que las deudas económicas que acumulan han hecho que sus partidos de mayor interés los disputen fuera del terreno de juego.

No hace mucho, era habitual oír en los carruseles deportivos de los domingos aquella frase que decía “¡gooool en Las Gaunas!”, desde el estadio del Club Deportivo Logroñés. Un conjunto que ha disputado a lo largo de sus 84 años de historia nueve campañas en Primera División y ha visto como se enfundaron su camiseta jugadores de la talla de Toni Polster, Óscar Ruggeri o Manu Sarabia ha visto cómo, desde que descendiera de la máxima categoría del fútbol español en 1997, no han hecho más que crecerle los problemas. En el 2000 sufrió un doble descenso: uno deportivo a la Segunda División B y otro, administrativo, a Tercera División, por impagos a la plantilla. En 2004, tras haber ascendido a la categoría de bronce, la Federación Española de Fútbol volvió a descenderles en los despachos por no hacer frente a sus deudas. En la actualidad, nuevamente en la Segunda División B, los problemas económicos continúan. El club debe entre siete y seis millones de euros y a la plantilla se le acumulan impagos por valor de 160.000 euros. Los jugadores intentaron, incluso, comprar el club a cambio de perdonar a la junta directiva las cantidades que les debían, pero, finalmente, retiraron su oferta ante las duras condiciones impuestas por la presidencia para dejar el conjunto riojano. En esta tesitura la Seguridad Social decidió sacar a subasta el 20 de mayo el paquete de acciones que la asociación Escuela Internacional de Fútbol posee de la entidad, cerca del 99 por ciento, con un total de 495.342 acciones, cuyo valor de tasación se ha estimado en casi un millón euros. Pese a todo, el futuro de la entidad es incierto. En la misma categoría y con los mismos problemas que los de Logroño, se encuentra el Algeciras. La situación económica de los andaluces llegó a ser tan insostenible que los jugadores del equipo decidieron encerrarse en su estadio, el Nuevo Mirador, hasta que no se les pagara parte de lo que se les adeudaba. La plantilla puso fin a su iniciativa a los 35 días, cuando recibió unos 133.000 euros gracias al aval depositado por la Asociación de Futbolistas Españoles en una entidad bancaria para que el Ayuntamiento de Algeciras pudiese hacer efectivo los 180.000 euros pendientes de entrega al club deportivo en concepto de subvención municipal. Aún así, los gaditanos todavía deben a sus futbolistas las nóminas correspondientes a 2008. No sólo en las categorías inferiores los equipos se ven ahogados por su situación económica. Un ejemplo de ello es el Levante, de la Primera División. El equipo valenciano, tras haber conseguido la permanencia el curso anterior, comenzó la temporada con cotas altas y vio incluso posible el objetivo de alcanzar la Copa de la UEFA. A medida que fue avanzando la campaña empezaron a llegar los impagos por parte del club a los jugadores y la inestabilidad en la dirección se trasladó al terreno de juego, lo que repercutió en la situación deportiva, pues cayeron al último puesto de la clasificación. Jugadores como Savio Bortollini o Marco Storari abandonaron Valencia a coste cero para sus nuevos equipos a cambio de perdonar las cantidades adeudadas. Muchos de los que se quedaron, en cambio, han tenido incluso que vender sus coches para poder sacar a sus respectivas familias adelante. Los azulgranas tienen una deuda por valor de 29 millones de euros y están viendo la posibilidad de sufrir, además del descenso deportivo, uno administrativo. El Ayuntamiento ha prometido ayudarles en los pagos siempre y cuando Pedro Villarroel, máximo accionista, deje de tener relación alguna con el equipo. Por parte del club se han empezado a promover iniciativas como la reducción del capital social a cero, unida a una ampliación paralela. Más drástica fue la decisión que tomaron los dirigentes del Gretna escocés, escuadra perteneciente también a la máxima categoría de su país. Los escoceses, en el año de su estreno en la primera división, se declararon en bancarrota y despidieron a 22 de sus jugadores por no poderles pagar sus fichas. Antes, ya habían recibido diez puntos de penalización por esta situación, aunque la liga les dio un adelanto de 70.000 libras para poder pagar a sus jugadores. Todo ello se derivó de que el empresario Brooks Mileson les había retirado su apoyo monetario; un ejemplo más de que demostrando la economía occidental, también en el deporte, no está pasando por su mejor momento.