LIBERTAD DE EXPRESIÓN
Los periodistas, la otra cara de la revuelta en el Tíbet
Por Silvia Álvarez-Buylla Martínez
2 min
Comunicación31-03-2008
En medio de protestas, manifestaciones y disturbios en el Tíbet se encuentran (o deberían encontrarse) los periodistas. Sin embargo, la realidad es bien distinta. El acceso de los informadores allí es complicado. China prohibió su entrada y ahora permite su paso a un grupo muy reducido. Mientras tanto, Reporteros Sin Fronteras critica la vulneración de la libertad de expresión por parte de China y opta por boicotear los actos de los Juegos Olímpicos.
Es difícil encontrar a un periodista en los disturbios del Tíbet, pero ahora mismo China ha permitido su entrada después de expulsarles. Este país bloqueó las transmisiones de prensa desde Tíbet hacia el exterior. Tras muchas presiones, poco a poco se marcharon contra su voluntad todos los periodistas de la región. Los últimos en salir fueron los enviados de la CNN, AFP y de la BBC, el aleman Georg Blume, corresponsal del diario Die Zeit y Kristin Kupfer, de la revista austríaca Profil. China les impidió el acceso alegando razones de seguridad y acusó a los medios occidentales de ofrecer una información tendenciosa. Ahora ha rectificado y permite a un reducido y muy escogido grupo de periodistas extranjeros viajar a Lhasa la capital del Tíbet, aunque su libertad de movimiento es reducida y llegan allí más de una semana después de los sangrientos disturbios en el Tíbet. La relajación de la censura china también se ha manifestado en el desbloqueo de las webs de la BBC y Yotube que mantenía censuradas porque en ellas se encontraban noticias sobre protestas de tibetanos. El país asiático, que posee la mayor comunidad de internautas del mundo (más de 220 millones) es también uno de los que mayor censura ejerce en la red informática. Reporteros Sin Fronteras pide boicotear los JJOO La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) no descansará hasta conseguir que "los jefes de Estado extranjeros boicoteen el 8 de agosto la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos”. RSF es clara en su petición: “No tenemos nada contra los JJOO, nada contra los atletas. Estamos alertando a los Estados de que China es la mayor prisión del mundo". La ONG no va a permitir que el gobierno chino “se apodere de la llama olímpica, un símbolo de paz, sin denunciar la dramática situación de los derechos humanos en el país, a menos de cinco meses de la inauguración de los JJOO” y critica que haya un centenar de periodistas, internautas y ciberdisidentes que están encarcelados en China, “simplemente por expresarse pacíficamente”. De hecho, Lui Qi, con motivo de la ceremonia de encendido de la llama olímpica en Grecia, un miembro de Reporteros sin fronteras (RSF) se situó el lunes 24 de marzo a la espalda del representante chino y desplegó una banderola donde los aros olímpicos habían sido sustituidos por esposas, en alusión a la falta de libertades en China.





