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APOYO INTERNACIONAL

Europa presta a Rajoy el apoyo que le niega a Zapatero

Por Raquel RodrigoTiempo de lectura3 min
España00-00-0000

En plena precampaña electoral, todo apoyo es importante y si se trata nada menos que el de protagonistas de la esfera internacional como el presidente francés, Nicolas Sarkozy, o la canciller alemana, Angela Merkel, la foto puede proporcionarte algo de ventaja sobre tu rival.

Eso lo sabe bien el líder del PP, Mariano Rajoy, quien se desplazó a París para participar en la convención del partido Unión para un Movimiento Popular (UMP), la formación que dirige el francés Sarkozy y que se encuentra en la misma órbita ideológica que el PP en España o la CDU de Merkel. Precisamente, la canciller alemana, presente también en la capital de Francia, afirmó alegrarse mucho de que Rajoy hubiera acudido, y afirmó desear “de todo corazón” que el PP vuelva al Gobierno. Esas palabras las pronunció antes de que el líder galo también mostrase su apoyo al dirigente popular y de que los tres inmortalizasen su unión a poco más de un mes de las elecciones generales en España a través de una instantánea en la que entrelazaban sus manos en clara señal de sintonía. De este modo, tanto Sarkozy como Merkel realizan el mismo gesto que en el pasado practicó con ellos el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pero a la inversa. El líder del Ejecutivo, en la campaña electoral de la que salió vencedora Angela Merkel en Alemania, no dudó en manifestar su deseo y su convencimiento de que su rival, el socialista Gerard Schroeder, sería el vencedor. Del mismo modo, Zapatero en la reciente campaña para las elecciones francesas también prestó su apoyo a la socialista Segolene Royal, que a la postre fue derrotada por Sarkozy. Curiosamente, esa Europa capitaneada por Francia y Alemania celebró el pasado día 29 de enero en Londres una cumbre destinada a abordar la crisis económica que acecha al continente sin ninguna representación del Gobierno español. En su lugar si estuvieron presentes el primer ministro británico Gordon Brown, en calidad de anfitrión, el presidente francés, la canciller alemana, así como el presidente de la Comisión Europea, el portugués Durao Barroso, y el ex primer ministro italiano Romano Prodi. La decisión de invitar a Prodi, sorprendió ya que acaba de perder la confianza del Parlamento de Italia por lo que tuvo que dimitir pocos días antes del encuentro. En un primer momento, la reunión estaba pensada sólo para Gran Bretaña, Alemania y Francia, pero las quejas suscitadas por la apariencia de directorio, hicieron que se invitara también a Prodi y Durao Barroso, dándole a la cumbre una apariencia de reunión informal de la parte europea del G-8. La ausencia de Zapatero ha generado un nuevo debate político, aunque el Gobierno español no hará ninguna protesta formal, ya que afirman que “España no forma parte del G-8”, a pesar de que denominar así a la cumbre es puro formalismo. Desde el Partido Popular la respuesta ha sido otra. El numero dos Manuel Pizarro, consideró normal que no se invitara a España, ya que “sólo se respeta al que de verdad tiene algo que aportar” y lamentó que Zapatero “siga dando prioridad a la Alianza de Civilizaciones” en lugar de a la economía. Para el líder del PP, Mariano Rajoy, la ausencia del presidente del Gobierno español supone “un drama” y una “bofetada a la política exterior española y una bofetada para nuestro país”. Criticó también que el PSOE haya proclamado que España iba a volver “al corazón de Europa” y que no esté presente en este encuentro: “como español es poco reconfortante que se hable en una reunión de economía europea y que España, con cuarenta y cuatro millones de habitantes y siendo la novena potencia económica del mundo, no vaya”. También fueron duras las críticas desde CiU, que de boca de Josep Antoni Duran, interpretó que Rodríguez Zapatero no ha sido invitado a la “minicumbre” porque “no pinta nada” en política europea. Afirmó que “no es la reunión del G-8. No hay que engañar a la ciudadanía, que la ciudadanía es inteligente. Es una reunión pura y simplemente de dirigentes europeos preocupados por la situación económica y que cuentan en la política europea, y Rodríguez Zapatero no cuenta en la política europea”.