Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

REINO UNIDO

Un golpe de estado británico hubiera acabado con la Italia comunista

Por Carmen Benítez HerreroTiempo de lectura2 min
Internacional19-01-2008

Ha salido a la luz un dossier en el que hay varios informes de 1976 sobre un posible golpe de Estado que fue planteado principalmente por el secretario de Estado de Estados Unidos en esa fecha, Henry Kissinger, contra Italia debido el auge del comunismo en el país.

Un investigador italiano ha desenterrado unos archivos gubernamentales de cuando la Guerra Fría estaba en su apogeo, Henry Kissinger era secretario de Estado de Estados Unidos y la situación política italiana era un desastre y preocupaba enormemente a Reino Unido, a EE.UU. y a la cúpula de la OTAN. La diplomacia británica, que temía la victoria de los comunistas en las elecciones de 1976 en Italia, se planteó la opción de respaldar un eventual golpe de Estado para impedir su llegada al poder. Estos documentos británicos han dejado de ser secretos y hacen especial hincapié en el texto "Italia y los comunistas: Opciones para Occidente". En él se usaban eufemismos sobre una posible táctica refiriéndose a ella como "acción en apoyo de un golpe de Estado u otras acciones subversivas". Los autores admitían que, "por su naturaleza, un golpe de Estado llevaría a consecuencias impredecibles", pero añadían que, al menos en teoría, podría promoverse: “De una forma o de otra, se puede contar con las fuerzas de derecha, con el apoyo de la Policía y el Ejército". La idea de un golpe para derrocar al Partido Comunista o para evitar que llegara al poder "podría considerarse atractiva", pero la idea fue rechazada como "poco realista". Kissinger era el más intransigente: “Tengo el deber de expresar mi fuerte preocupación por la situación que se ha creado. La naturaleza política de la OTAN cambiaría si uno o más de los países de la Alianza tuvieran que formar gobierno con los comunistas”. También se ha desvelado una carta del Ministerio de Defensa británico a sus homólogos de Exteriores de la Alianza Atlántica en la que aparece escrito: “La presencia del Partido Comunista en el Gobierno italiano y la consecuente amenaza de subversión pueden colocar a la OTAN y a Occidente ante la necesidad de tomar una grave decisión”. Finalmente, el 20 de junio, la Democracia Cristiana logró el 38,7 por ciento de los votos, frente al 34,4 por ciento de los comunistas, y un mes más tarde el democristiano Giulio Andreotti formó gobierno en solitario.