FALLECIMIENTO
Se apaga la vida de Pepín Bello y Ángel González
Por Marta G.Bruno
1 min
Cultura12-01-2008
Se van dos grandes figuras literarias del siglo XX. Pepín Bello y Ángel González han muerto en la misma semana y dejan con ello el recuerdo de sus obras a sus grandes admiradores. Bello, un estudiante de medicina frustrado, era presidente de honor de la Asociación de Amigos de la Residencia de Estudiantes, donde compartió vida con grandes autores como Federico García Lorca. El aclamado poeta Ángel González recibió varios premios a sus letras y fue nombrado miembro de la Real Academia Española.
La Residencia de Estudiantes se ha quedado huérfana sin su presidente, Pepín Bello, que murió el pasado 10 de enero en Madrid a los 103 años. "Pepín: que pena que no podamos vernos, muchas veces pienso en tus posibilidades, y es una lástima que no hagas nada", le decía Salvador Dalí, uno de sus compañeros de residencia, junto a otros como Federico García Lorca o Luis Buñuel. Bello no tenía las mismas aspiraciones literarias que sus compañeros, pero negaba sentirse discriminado por ello, sino que se preguntaba si sus compañeros “se lo pasarían tan bien como lo hice yo”. El 13 de mayo de 1904, Huesca le vio nacer y en 1915 decidió ingresar en la Residencia. Estudiante de medicina frustrado, pocos textos suyos se conservan, pues nunca guardó ninguno de sus escritos. "No les he dado ningún valor. He escrito memorias y las he roto. El género de las memorias es importante, pero yo no", aseguró el artista en una entrevista tiempo atrás. El poeta asturiano Ángel González murió tan sólo dos días después, el 12 de enero. Poeta, académico de la Lengua y profesor universitario, estaba adscrito a la Generación del 50 o de la “experiencia” y fue galardonado en 1985 con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, además de obtener el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1996. De su obra merecen citar poemas como Áspero mundo(1956), Sin esperanza, sin convencimiento(1961), ensayos entre los que se encuentra Gabiel Celaya(1977) o Antonio Machado(1979). El premio Cervantes, Antonio Gamoneda, recuerda a "un poeta que tenía unas pautas ideológicas antifranquistas muy claras y que se incorporó en los años 50 a las pautas poéticas del realismo, en donde se mantuvo con una gran dignidad"





