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RELACIONES EXTERIORES

Marruecos olvida su enfado con España por Ceuta y Melilla 67 días después

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España08-01-2008

Cerca de 70 días es lo que le ha durado el enfado a Marruecos, quien ya ha devuelto a su embajador en España a Madrid tras el descontento por la visita, el pasado 5 de noviembre, de los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía a Ceuta y Melilla. Marruecos considera ambas ciudades autónomas parte de su territorio.

Para este -al menos aparente- restablecimiento de las relaciones fue necesario que transcurrieran los días hasta la mediación del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. El jefe de la diplomacia española viajó a Marruecos para entregar en mano a su homólogo Taeib De Fez Fihri una carta del presidente Zapatero dirigida al Rey Mohamed VI. Pese a que Moratinos aseguró que el motivo del viaje a Marruecos había sido una invitación, tan sólo una semana después, el Gobierno alui anunció el “regreso inmediato” de su embajador. En la misiva, el líder del Ejecutivo español ensalzaba las relaciones de los dos países y hacía llegar al monarca marroquí un lenguaje de amistad. Asimismo se recordaban intereses comunes como la inmigración, la pesca, la política antiterrorista, la economía o las inversiones. Antes, durante y después de la visita de los reyes a Ceuta y Melilla, en Marruecos se produjo una ola de soberanía sobre los territorios españoles en el norte de África. La situación llegó hasta el punto de que el propio Rey marroquí lamentó en público la visita de los monarcas pese a que a ambas casa reales les unieron grandes lazos de amistad en el pasado. La situación llegó a tal grado de crisis que Maruecos decidió retirar a su embajador en España días antes de la vista, el 2 de noviembre. El propio Moratinos reconoció que las relaciones entre ambos países pasaron por “momentos complicados” pero al mismo tiempo reiteró la “voluntad" del Gobierno español de reforzar la relación bilateral "desde el respeto mutuo" y pensando en las "perspectivas de futuro" que comparten ambos países. Tanto el Gobierno de España como el de Marruecos se felicitan ahora porque la crisis se haya solventado. Al menos hasta la próxima vez, y es que España no está dispuesta a renunciar a la soberanía de sus dos ciudades autónomas del mismo modo que Marruecos sigue insistiendo en que se trata de territorio ocupado.