70º CUMPLEAÑOS
Don Felipe provoca las lágrimas al Rey tras agradecerle su ejemplo de vida
Por Raquel Rodrigo
2 min
España08-01-2008
“Le pondría un 9,5, y no le pongo un 10 para no caer en el exceso”. Esta es la calificación que recibe el Rey de parte del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez, quien se manifestó así en la cena especial que el monarca ofreció a cerca de 500 invitados con motivo de su cumpleaños.
Fue el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, quien desvelado esta y otras anécdotas sucedidas durante la cena de gala celebrada en el Palacio del Pardo. José Luis Rodríguez Zapatero afirmó durante un brindis que le pondría “un 9,5, y no le pongo un 10 para no caer en el exceso”. Revilla manifestó además que estuvo sentado “muy cerquita” del lehendakari Juan José Ibarretxe, y que éste aplaudía “todos los discursos con entusiasmo aparente”. “Incluso cuando se hablaba y se brindó por España, le vi levantar la copa”, recalcó. Estos detalles conformaron la intrahistoria de una noche especial en la que el brillante de la velada lo puso el Príncipe Felipe, que saltándose el protocolo pronunció un discurso en honor de su padre, “como hijo y en representación de la familia” “Gracias, querido patrón, como nos gusta llamarte y tal y como llamabais a nuestro abuelo, por tu permanente ejemplo de vida, intensa y entregada al servicio de la nación”. Revilla afirmó que en ese momento se le saltaron las lágrimas al Rey. Don Juan Carlos, en su discurso, confesó que tras tantos años de reinado, se agolpan en su corazón tres sentimientos: “orgullo por lo conseguido, confianza en el porvenir y renovada determinación de seguir trabajando como Rey, con la misma pasión y entrega al servicio de España y de todos los españoles”. Quiso manifestar también que el Príncipe de Asturias es el garante de la continuidad de la Corona. En relación con la distribución de las mesas, quiso felicitar a los encargados, ya que estaban organizadas de forma “bastante compatible”. Opinó que eran “mesas muy integradas, entre personas de distintas maneras de pensar pero que se llevan bien”, ya que, afirmó, que “para los políticos que no se entienden es muy desagradable compartir tres horas charlando de vaguedades”. Los Reyes presidían la mesa principal, situada en el Patio de los Austrias, acompañados del presidente del Gobierno y sus predecesores en La Moncloa, además de los presidentes del Congreso, Senado, Tribunal Constitucional y Tribunal Supremo. Los demás miembros de la Familia Real estuvieron repartidos por el resto de las mesas.





