ETA
El comando de la T4 planeaba un gran atentado antes de las generales

Por Angie Rigueiro
3 min
España10-01-2008
ETA pretendía volver a llevar el caos al centro de Madrid. Sin embargo, la eficacia de la Guardia Civil ha impedido esta masacre. El objetivo: colocar un coche bomba en Azca, el principal centro financiero y comercial de la capital de España, ubicado en el Paseo de la Castellana, frente al estadio Santiago Bernabéu. La fecha escogida por los etarras era en febrero, justo antes de las Elecciones.
Así lo han confesado los dos etarras detenidos el pasado día de Reyes, Igor Portu y Martín Sarasola, que, además, se han reconocido como los autores del ataque a la T4 del aeropuerto de Barajas en el que fallecieron dos ciudadanos ecuatorianos. Sarasola, el que se ha reconocido como jefe del comando, dio diversos detalles a la Guardia Civil acerca del ataque a la Terminal 4 de Barajas. Describió cómo salieron de Barajas disfrazados con una muleta y una mascarilla, tal como se pudo apreciar en una cámara del aeropuerto. Además, confesó “con pelos y señales” toda la actividad terrorista llevada a cabo por los etarras desde el año 2001, según aclaró el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Entre esos detalles se incluye que el atentado que frustró toda esperanza de paz en las Navidades de 2006 comenzó a planificarse en junio de ese mismo año, en pleno alto el fuego de la banda. Esto chocaría frontalmente con las tareas de verificación de la tregua realizadas por el Gobierno que entonces decidió seguir adelante en la negociación con los terroristas. El nuevo objetivo de ETA era colocar un coche en un parking del Centro Azca y, de esa manera, provocar el desalojo de algunos edificios importantes como la Torre Picasso, El Corte Inglés más grande de la capital, así como las sedes de los bancos BBVA y Caja Madrid. Se trata del centro neurálgico de Madrid y en el trabajan decenas de miles de personas. Además, bajo los edificios y parques, pasan uno de los viales subterráneos más utilizados de Madrid. Los etarras detenidos recorrieron la zona comercial de Azca en diciembre para obtener información de la zona. Al igual lo hicieron meses antes del atentado de la T4. De esa manera, comunicaron los datos obtenidos a la dirección militar de ETA y consiguieron luz verde para realizar el atentado. El comando esperaba recibir un coche bomba de Francia. Sólo les quedaba ultimar un pequeño detalle: decidir en cuál de los cuatro aparcamientos subterráneos y uno exterior iban a colocar el coche bomba. Según Rubalcaba, estos dos terroristas junto a dos más que consiguieron huir, Mikel San Sebastian y José Iturbide Otxoteko, del que no se ha acreditado su participación material en el atentado de la T-4, formaban parte de un comando muy activo creado por José Antonio Aranibar Almandoz, lugarteniente del dirigente de ETA Mikel Garikoitz Azpiazu Txeroki. Actuaban desde el año 2002. El ministro comparó esta operación con el desmantelamiento de la fábrica de explosivos de ETA en Cahors (Francia) en el pasado mes de septiembre. “ETA ya no tiene ni fábrica de bombas ni comando especial", se felicitó. Por otra parte, Rubalcaba explicó que la versión de la Guardia Civil sobre sí se habían producido malos tratos al etarras Igor Portu durante su detención es cierta. En el informe del forense de la Audiencia Nacional de Martín Sarasola, éste reconoce que no ha habido malos tratos, pese a que está en el manual de los etarras detenidos decir lo contrario. El informe dice también que sus lesiones son compatibles con maniobras de una detención violenta.





