FÚTBOL
España creyó en sí misma y acabó primera de grupo
Por Jesús Rosell
4 min
Deportes22-11-2007
España estará en la Eurocopa de Austria y Suiza de 2008 tras superar una fase de clasificación complicada y llena de altibajos. Un inicio muy flojo, con consecuencias polémicas, como la ausencia de Raúl González a partir de entonces, sembró las dudas, pero el final brillante, con buen juego y goles crean optimismo con vistas a la cita.
No ha sido sencillo el camino de la Selección para la Eurocopa de Austria y Suiza. Los hombres elegidos por Luis Aragonés han alternado momentos brillantes de juego con periodos de incertidumbre. La figura del seleccionador, de hecho, siempre ha estado en el centro de la polémica. Incluso pese a hacer una revolución en las convocatorias tras la derrota en Belfast contra Irlanda del Norte (3-2): David Healy se erigió como verdugo de los españoles con un partido que quedará grabado en la memoria de los irlandeses por mucho tiempo. Y eso que se adelantó España, por medio de Xavi Hernández. Antes del choque contra Irlanda, en el primer encuentro de la fase de clasificación, la Roja pasó por encima de Liechtenstein (4-0). El capitán Raúl, fijo en todas las convocatorias, dejó de contar para Aragonés y fue objeto de comentario a lo largo de toda la fase. Más aún cuando en el tercer choque, la Selección cayó contr Suecia, por 2-0, en un partido horrible de los españoles, que no dieron sensación de peligro en todo el partido. Todo se ponía en contra de España y la clasificación se tornaba muy complicada. En la vuelta al Santiago Bernabéu, la victoria contra Dinamarca por la mínima (2-1) suavizaba el malestar general por la actuación de la Roja hasta entonces, pero no calmaba los ánimo de una afición disgustada con el equipo. La delantera del Valencia, Fernando Morientes y David Villa, sacó las castañas del fuego al combinado nacional. El juego no mejoró, pero contra Islandia, al menos, se volvió a ganar. A falta de buena imagen se tuvo que acudir a la efectividad: Andrés Iniesta devolvió la ilusión a la afición. Por lo menos los partidos que se jugaban en casa se saldaban con victoria. Los siguientes partidos se jugaron fuera de casa y se saldaron con dos victorias, ambas con el mismo resultado, 0-2. Letonia y Liechtenstein fueron las víctimas, respectivamente, aunque no se lo pusieron nada fácil a los españoles. Contra estos últimos, Villa fue el salvador y Roberto Soldado debutó con la selección, si bien con una actuación discreta. Poco a poco, la situación de España en la clasificación se iba desdramatizando, aunque más por los resultados que por el juego. Pero el sabio de Hortaleza acertó poner a los llamados jugones - Iniesta, Xavi y Cesc Fábregas- en el medio campo con la intención de tener la mayor posesión posible. Con el balón en su poder no había peligro de contragolpes, aunque había que combinar esta posesión con ataque. La primera intentona no salió como se esperaba; en Islandia (1-1) se logró un empate pobre contra un rival inferior. Letonia volvió a caer (2-0), pero lo mejor estaba por llegar. La victoria a domicilio ante Dinamarca por 1-3 fue un canto al buen fútbol. Por fin se vio un dominio español contra un rival directo. Sergio Ramos marcó un tanto antológico, tras una gran jugada colectiva en la que participaron hasta diez jugadores. Una victoria contra Suecia en el Bernabéu otorgaba la clasificación a los españoles, y se cumplió. Con la gran victoria frente a los suecos(3-0), líderes del grupo hasta ese momento, con goles de bella factura, el público por fin estuvo en sintonía con la selección. El triunfo dejó primera de grupo a España, y lo refrendó contra Irlanda del Norte por 1-0, con un gol de Xavi. Al final, hubo billete para la Eurocopa y una nueva oportunidad para la Roja de demostrar el gran nivel que tienen sus jugadores, aunque falta demostrarlo en una fase final. Al menos otras selecciones, como Inglaterra, no podrán decir lo mismo. Podría haber sido peor.





